Los cambios de estación pueden convertirse en la peor pesadilla para quienes padecen afecciones respiratorias. Es sabido que las condiciones climáticas influyen en los síntomas y en la evolución de quienes sufren enfermedades crónicas como el asma.
Para este tipo de personas, el hecho de inspirar aire frío puede empeorar su salud, no por ser alérgicos al frío, sino por tener vías respiratorias hipersensibles, lo que puede precipitar obstrucción bronquial o broncoespasmo. Cuando hace mucho frío, también es más complicado respirar por la nariz, ya que esta tiende a congestionarse y cuando un asmático respira por la boca aire frío este no logra calentarse antes de alcanzar las vías respiratorias, lo que puede ocasionar más fácilmente un broncoespasmo. Esto ocurre sobre todo si se realiza ejercicio o entrenamiento físico en condiciones desfavorables.
Otra causa que provoca mayor frecuencia de exacerbaciones o crisis es el aumento de la aparición de virosis o infecciones respiratorias. "Las condiciones ambientales (frío y humedad) predisponen a mayor sobrevida de los gérmenes, dándose también las condiciones para un mayor contagio (por la actividad escolar y laboral en lugares cerrados, poco ventilados y calefaccionados, a donde concurren gran cantidad de personas)", alertaron desde la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR).
Qué hacer cuando llega la primavera
"Durante el final de la temporada invernal y el inicio de la primavera, los cambios de temperatura, las lluvias y los pólenes son muchas veces los responsables de empeoramiento del asma", aseguró el doctor Sebastián Wustten (MP 7925), de la sección de Enfermedades Obstructivas de la AAMR.
Asimismo, cada región de nuestro país tiene problemas climáticos particulares que influyen en los pacientes respiratorios: en la región noreste sucede con la humedad extrema y los cambios de temperatura, en la región noroeste los vientos y el polvo, en el sur con la ceniza volcánica, en las grandes ciudades ocurre con la contaminación ambiental y en las áreas rurales con las fumigaciones.
En ese sentido, Wustten remarcó que "de ahí que sea tan importante conocer las medidas preventivas y de protección que permitan a los pacientes respiratorios crónicos reducir los riesgos de crisis durante esta época del año".
Y enumeró:
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Vacunarse.
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Prevenir el contagio de infecciones respiratorias, se deben poner en marcha algunas estrategias simples: lavado de mano, ambientes ventilados, evitar aglomeraciones, etc.
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Abrigarse adecuadamente para enfrentar el frío y evitar los grandes cambios de temperatura.
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Estar bajo tratamiento y control para que el paciente se encuentre correctamente medicado. En el asma el uso de medicación controladora y preventiva permite mantener las vías respiratorias menos inflamadas y/o sensibles.
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Asesorarse con su médico para conocer las señales de alarma que permitan una consulta precoz. Evitar la automedicación y saber cómo utilizar medicamentos de acción rápida para alivio en caso de crisis.
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Actividad física para mejorar el estado físico y asimismo la capacidad de respirar. Los pacientes pueden participar en actividades de manera regular y con un ambiente adecuado. Si se realiza actividad al aire libre y con bajas temperaturas se debe proteger la nariz y la boca contra el frío.
A modo de conclusión, y sabiendo que el clima puede complicar la salud de los pacientes respiratorios crónicos, el especialista hizo hincapié en que "a través de un estricto control, medidas preventivas y la administración de la adecuada medicación se pueden superar las inclemencias del tiempo y mejorar la calidad de vida".