El rol del fideicomiso en la Argentina

De cara a las elecciones, Humberto Foresti, presidente de HF Proyectos & Inversiones, analiza cuándo y por qué nació la figura del fideicomiso y hasta qué punto ayuda a dinamizar el mercado inmobiliario del país

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Transitando esta alfombra roja, no por su glamour sino más bien por su recalentamiento en miras a las próximas elecciones presidenciales, el mercado inmobiliario atraviesa un momento de gran incertidumbre.

Están aquellos optimistas que ven el vaso medio lleno y consideran que si la bolilla cae del lado favorable puede haber un repunte de los valores y ya están tomando posición en ciertos activos (algunos inmobiliarios); o bien, están aquellos escépticos a que eso suceda. Ven el vaso medio vacío y prefieren quedarse quietos, expectantes al desenlace de lo que se avecina, antes de dar un paso.

Posterior al cepo cambiario, el cual impide la libre compra de divisas extranjeras (31/10/2011), el mercado inmobiliario comienza a sufrir un enfriamiento en su actividad; así, los desarrolladores deben diseñar variables comerciales que se ajusten al nuevo escenario. Dicha situación se suma a la falta de crédito que venía complicando el mercado y que le quita la posibilidad a varios compradores de adquirir su primera vivienda y, a otros tantos, de invertir en inmuebles.

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Los fideicomisos, que nacieron a falta de crédito en la Argentina (a principios de 2001), llegaron para quedarse y, en virtud de lo mencionado anteriormente, toman aún más protagonismo. Si bien no suplantan al crédito, que juega un rol predominante dentro de cualquier mercado inmobiliario, ofreciendo amplios plazos (de 10 a más años) y tasas atractivas, aun así el modelo de fideicomiso hace más amigable el acercamiento del asalariado a su primera vivienda y también contribuye a aquellas personas que analizan el mercado como una alternativa de inversión y refugio de sus ahorros.

Es una plataforma donde el peso puede bailar una de sus mejores piezas, dado que refugiar sus ahorros en dicha moneda implica ir perdiendo poder adquisitivo (30% al año mínimo) o, en su defecto, si se buscase refugio en plazos fijos, aun así se perdería por lo menos un 20% de poder adquisitivo, con lo cual, una manera de ahorro es invertir en activos inmobiliarios, los cuales al estar bajo la figura del fideicomiso (dejando de lado sus ventajas legales), los pesos se van ajustando sobre el costo base de la unidad, según el índice de la C.A.C (Cámara Argentina de la Construcción), que fue de un 35% (agosto 2014/agosto 2015).

Podríamos afirmar que los fideicomisos siguen siendo un vehículo seguro para el fiduciante y un medio a través del cual se pueden defender mejor los ahorros en pesos. Desde ya, hay que leer muy bien la letra chica del contrato previo a la firma, teniendo en cuenta principalmente la trayectoria del desarrollador y analizando en detalle cómo se han estructurado los costos del desarrollo.

Ahora, todo esto pierde sentido si debemos tomar en consideración las palabras del Ministro de Economía, quien mencionó que para frenar el alza del valor de los alquileres se debe poner un techo a los mismos o bien gravar con más impuestos a los inmuebles que no estén ocupados. Con estas declaraciones, solo se logra sembrar incertidumbre entre los inversores y volver a enfriar y desacelerar la actividad que incide en un buen porcentaje en nuestra economía.

Informe: Humberto Luis Foresti, Presidente de HF Proyectos & Inversiones

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