Cuenta la leyenda que un buen día, allá por la década de 1950, Mademoiselle Chanel se enamoró de una chaqueta tirolesa usada por el personal del Hotel Baron Pantz, en Austria.
Con cuatro bolsillos y un ajuste de trenza, esta era en verdad una chaqueta masculina. Jamás temerosa de franquear nuevos límites, Coco decidió en cambio diseñar el equivalente femenino de esta pieza. Hoy, en una era en que lo andrógino ya no asusta, este gesto quizás no suene demasiado trasgresor; sin embargo, para la época fue un gesto inusitado, bien a lo Chanel: clásico pero osado, vanguardista y atemporal.
¿Paradoja? ¿Contradicción? Puede ser; como todo genio, la visión de Coco siempre escapó todo intento de reduccionismo, y se materializó en piezas cuyo esplendor llegó a convertirlas en acrónimos. Quizás el más conocido sea el LBD, pero la LBJ también tiene lo suyo, y por eso Karl Lagerfeld y Carine Roitfield le rinden tributo con el libro La Pequeña Chaqueta Negra: la clásica chaqueta CHANEL retomada por Karl Lagerfeld y Carine Roitfeld.
El proyecto es el resultado de un año de fotografías tomadas en Cannes, Nueva York y París. Modelos y celebrities posaron ante la extravagancia del lente del diseñador francés: actores, artistas, cantantes, estrellas de rock, no hay aspecto de la cultura contemporánea que haya quedado afuera.
Por citar algunos nombres, aparecen infaltables como el de Charlotte Casiraghi, Georgia May Jagger, Alice Dellal, Kirsten Dunst y Yoko Ono. Así, Lagerfeld atravesó generaciones pero también fronteras, y otras de las modelos llegaron desde Oriente, como Zhou Xun y Yu Aoi.
El modelo elegido para el libro es el más clásico, el más cercano al creado por Mademoiselle Chanel. En algunas de las fotos, la chaqueta aparece de una forma muy sencilla y clásica, pero en otras se le recortaron las mangas o se llevó puesta al revés para jugar con la prenda y mostrar su versatilidad; porque, si hay algo que queda claro, es que la LBJ es, ante todo, maleable a cada mujer. Algunas la llevaron en su estilo rocker, otras en un look neo-punk, hasta puede verse a una monja seductora en la piel del Freja Beha.
Entre las fanáticas de la LBJ, se encuentran fashionistas, actrices y artistas como Sarah Jessica Parker y Sofía Coppola. Otras de las personalidades que la definen como atemporal son Astrid Bergès Frisbey, Anna Mouglalis y Rinko Kikuchi, quien explica que la prenda es icónica porque "representa a la independencia, la fragilidad y celebra a Coco Chanel y a la mujer".
En cuanto a la participación de Roitfield, la ex directora de Vogue fue quien se ocupó del styling. Para muchos, una Coco Chanel moderna, Roitfield entiende de qué va el allure del look andrógino: "Personalmente, siempre me ha gustado el look masculino/femenino en las mujeres, y para mí esta chaqueta proyecta esa perfección".
No sorprende, entonces, que el libro incluya también a modelos masculinos. El cantante Ken Hirai, el artista plástico Sandro Kopp y el rapero Kanye West son algunos de quienes agraciaron el proyecto con sus retratos.
La obra ya fue presentada en algunas de las principales ciudades del mundo, con una exposición de fotografías de las personalidades que lucieron la prenda. El 6 de junio pasado tuvo lugar la inauguración oficial en el centro de Manhattan. Taipei, Tokio y Hong Kong son otras de las ciudades donde también se exhibieron las fotos, pero además existe una versión digital de la muestra.
Como bien resume Lagerfeld, todo diseñador sueña con rediseñar la chaqueta negra. Si bien el modelo es atemporal, bajo la supervisión del francés hoy se actualizaron sus proporciones.
Mucho más que una prenda de vestir, y más bien, un concepto, obra de arte o hasta una segunda piel, la LBJ no tiene nada que envidiarle a otros clásicos como la camisa blanca, el LBD o los pantalones vaqueros. No exagera Carine Roitfield cuando afirma que, al ponerse una LBJ, uno ya se siente bien...
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