Juan Pablo Carbonetti estudió para ser productor de radio y visitador médico pero, como no se sentía feliz, se decidió por la actuación. "Recuerdo que desde que estaba en el colegio me ponía pelucas y jugaba a imitar publicidades. Siempre fui el que contaba chistes en las reuniones. Por eso, cuando fui a la universidad tuve que elegir, porque además de ser vago para leer, no me sentía a gusto con ninguna carrera... Entonces, me anoté en la academia de actuación de Julio Chávez, asistí cuatro años y me recibí", admitió.
Graciela Alfano, fue una de sus colegas cuando Juan Pablo estudió actuación. "Fue una experiencia hermosa tenerla de compañera porque es una mujer muy simpática. Cuando la vimos por primera vez no lo podíamos creer". Luego, no tuvo inconvenientes en reconocer que le gustaban las señoras más grandes. "Una vez estuve con una dama mayor. Alfano podría tener tranquilamente un lugar en mi vida, ¿por qué no?", confesó.
A pesar de que el actor estaba convencido de que quería dedicarse a hacer reír a la gente, tuvo que luchar contra los prejuicios de su familia: "Mi mamá y mi papá son los típicos italianos, bien a la antigua. Me decían que tenía que hacer algo más. Pero cuando me vieron haciendo stand up en el Paseo la Plaza o en algún que otro bar, se dieron cuenta de que esto iba en serio y que lo disfrutaba... Digamos que después lo aceptaron", explicó a Teleshow.
Además, Carbonetti tuvo otros trabajos que lo ayudaron a inspirarse para escribir sus monólogos. "Arriba del escenario voy improvisando un poco, pero lógicamente tengo todo anotado en una libreta. En un momento trabajé repartiendo fruta y verdura y después como cadete en un estudio jurídico. Ahí vivía situaciones muy graciosas que terminé plasmando en los shows", contó.
El joven admira a Martín Bossi y sueña con que el género crezca y pueda ocupar un lugar más destacado. "Ojalá se pueda hacer stand up algún día en el Luna Park. El producto es joven y pienso que hay mucho para hacer a lo grande, estaría buenísimo", concluyó.