Yo estaba trabajando en Uruguay, pero sentía que había llegado a un tope y me dije: o me voy a vivir a otro país o empiezo a estudiar acá. Ese verano en Punta del Este mis amigos argentinos me empezaron a convencer de que me mudara a Buenos Aires. Conocí a Pancho Dotto y él terminó de darme el empujón... así que de un día para el otro dije "chau, me voy". Estuve en la agencia de Pancho unos pocos meses hasta que me fui a la de Mauri Catarain, Life Chekka, donde sigo hasta hoy.
Trabajaba como modelo, estudiaba actuación, odontología y periodismo. ¡Todo junto! De periodismo me faltó un año para recibirme, pero hoy no pienso en terminar la carrera. En mi familia todos son egresados de la universidad, mis padres son abogados, papá fue intendente de Melo, que acá sería como ser gobernador... así que esto del modelaje fue una novedad para todos.
En mi casa apoyaban que yo fuera modelo siempre y que estudiara una carrera. Pero de repente empecé a trabajar a full en el modelaje, empecé a viajar, hice una campaña acá, otra allá, cada vez ganaba más plata... y cuando me quise dar cuenta ya no hacía otra cosa.
Arranqué a los 17, casi 18 años. Yo estaba viviendo en Montevideo por la facu cuando me descubrió un booker cenando en un bar. Me preguntó si era modelo, le dije que no, yo pensé que él me estaba tratando de levantar, pero ese lunes llamé a su agencia y supe que la propuesta era real.
Lo primero que hice fue un comercial para Pepsi. Yo soy muy desinhibida, así que la pasé bárbaro. El comercial era muy divertido porque tenía que repetir mi papel dos veces y actuar como si tuviera una gemela.
Empecé desfilando para marcas como Sisley e hice un par de comerciales para México y Colombia, pero mi primer trabajo importante llegó al año de vivir en Buenos Aires y fue para Fox; ahí fue cuando pensé "bueno, estoy haciendo las cosas bien". Al principio cuesta hacerte tu lugar, rebotar en castings, llegar y ver que todo el mundo se conoce entre sí, pero vos no...
No, de todos los proyectos que tenía en mente el último era la conducción. Me gustaba la idea de ser actriz o seguir como modelo, pero conducción no estaba en mis planes.
Lo peor es que a veces te ganás enemigos por culpa de la envidia. Yo no soy envidiosa, por suerte nunca tuve ese sentimiento, pero en el ambiente mucha gente lo es. Tampoco me gusta la mediatización. Lo bueno, en cambio, es ganar plata haciendo lo que te gusta. Además la gente te quiere, se te acerca a saludar cariñosa, y uno puede hacer feliz a un niño con solo una foto o un autógrafo... Es muy gratificante. No me puedo quejar.
Créditos
Fotógrafa: Celeste Martearena Godoy
Asistente de fotógrafa: Pablo Galeano
Producción general: Florencia Otero
Postproducción: Andrés Francov
Estilismo: Anita Escalada
Make up: Matías Callegari para de la vega make up
Pelo: Enzo Vicensotti para Sebastián Correa Estudio.
Asistente de Producción: Pamela Naveiro
Modelo: Vitto Saravia para Life Chekka