Una tarde-noche más, el iMonumental /ivolvió a vestirse de fiesta. Porque el partidazo que hizo el equipo en Brasil merecía celebrarse, porque estar en Semifinales de la Copa Libertadores es un gran logro, aunque no nos conformemos sólo con ello. Y, sobre todo, porque no pudimos festejar en serio haber eliminado a Boca. Porque los violentos no pueden seguir ganando, este festejo en casa era algo que nos merecíamos los hinchas de a href="https://www.infobae.com/" rel="noopener noreferrer" River/a y del buen fútbol.
El partido contra Rosario Central importaba, pero el hincha no ponía toda la energía en el encuentro debido a que la sensación era que el foco estaba en el banco. La aparición por primera vez de Pablo Aimar entre los suplentes, la ilusión de volver a verlo en la cancha con la 'Banda' en este equipo que sabe lo que quiere, que ataca y trata bien la pelota, sería el regalo para coronar la fiesta. Y cuando faltaban 15 minutos, volvió uno de los hijos pródigos a River, el que no quería ser parte del plantel si no estaba diez puntos físicamente, el que viene trabajando mucho para rendir cuando le tocara entrar y estar al nivel de este equipo, como decía él. Le alcanzó ese cuarto de hora para mostrar que el talento no se pierde con los años, que pudo continuar unas jugadas en ataque con buena forma física, y como decían en Twitter, para hacer más en esos 15 que Osvaldo en 90...
Central fue un gran rival y demostró por qué era el único invicto, que perdió en Núñez. Pero River golpeó primero. Una vez más, en el Monumental se tomó la iniciativa y en una jugada que exhibió el talento de Pisculichi y Teo llegó el primero. Crack iPiscu/i, primero, que vio y ejecutó un pase de gol que sólo él podía vislumbrar... Y qué decir de iTeo /iy su definición, similar a la que hizo al minuto contra Estudiantes por la Sudamericana... Cuando el colombiano quedó mano a mano con Caranta, todos sabíamos que la pelota iba adentro.
De cara a la Copa América que ya empieza, cuesta entender por qué algunos jugadores imillonarios /ino están en la Selección argentina. River es, indudablemente, el mejor equipo del país del último año, mínimo. Y es razonable que, como en otras etapas del combinado nacional, no se pueda utilizar la estructura del mejor de todos, porque hay varios extranjeros (Mora, Teo, Sánchez), pero hay nombres que merecen la Selección. Barovero es el primero que surge, por la tremenda actuación que tuvo en este último partido. Es el primer juego del campeonato que Central no marca goles, y es todo mérito del uno del Millo.
Vangioni está recuperando su nivel, lo mismo que Kranevitter, Maidana demuestra gran solidez en el fondo y Ponzio tiene más años, pero si juega así en River, puede jugar con cualquier camiseta. Una gran injusticia que tantos buenos jugadores no estén en la iAlbiceleste/i.
Con Barovero, River tiene medio partido ganado. Jugando en este nivel, será muy difícil complicarlo al equipo de Gallardo. Si Central, con todas las situaciones que tuvo, no pudo marcar, será difícil vencer a este equipo.
El desgaste del segundo tiempo quedó en manos del rival, en parte por el resultado, la necesidad del visitante de buscar el empate, y también porque este River viene cargando muchos minutos y horas de vuelo. El intenso partido de Brasil iba a pesar en los jugadores, y no hay mucho recambio. Aún con ese desgaste, River volvió a atacar y logró cerrar el partido con una carambola. Qué pena que no entró la de Boyé, que está jugando bien, y le falta tan poco para convertir su gol. El domingo fue el palo, pero ayudó a que entrara luego del pecho de Mayada.
Una pena ver el reclamo de la dirigencia de Central, parecía que les faltaba culpar a los árbitros por el buen partido de Barovero... Los errores de los árbitros son parte del juego y es necesario comprenderlos de esa manera.
Como si hubieran jugado pocos partidos, el miércoles toca la Copa Argentina, y el domingo, a Bahía Blanca. Para seguir disfrutando de este equipo. ¡Gracias River por más alegrías!