El actor irlandés Jonathan Rhys Meyers fue captado por los paparazzis en un pésimo estado: alcoholizado y notablemente descuidado.
En las imágenes, que fueron tomadas en las calles de Londres, se lo puede ver con los ojos hinchados y rojos, desprolijo, con una camiseta llena de manchas, el cierre del pantalón abierto y una botella de vodka en la mano.
Jonathan no ha logrado superar su problema con las adicciones. Ha estado tres veces en rehabilitación en el centro Malibú, Promises (en 2005, 2007 y 2009), pero nunca consiguió dejar completamente las drogas.
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Más allá de su situación, no le faltan propuestas laborales. Recientemente terminó de grabar la última temporada de Drácula y este año estrenará tres films que lo tienen como protagonistas.
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