La República Democrática de Madagascar es una nación insular situada en el Océano Índico, frente a la costa sudeste del continente africano, a la altura de Mozambique. Una isla pequeña y privilegiada, que conduce al aislamiento calmo y exclusivo, donde uno es refrescado y regenerado en el tiempo. Este país rodeado de mitos sobre piratas, reinas y aventureros, invita a perderse en el placer del disfrute.
En este sitio pareciera no haber presiones ni contradicciones. Aquí, las noticias no llaman la atención; la televisión y los teléfonos, inútiles usarlos. Sin dress code ni zapatos, es suficientemente placentero experimentar el contacto con la arena y el mar, donde lo único que se escucha de fondo son las olas y los pájaros. Su capital es Antananarivo (Tana para los nativos) y el territorio tiene una superficie de 594.180 km.
Con una población de casi 23 millones de habitantes, es la isla más grande de a África/a y la cuarta a nivel mundial (separada del continente por el canal de Mozambique). Vacacionar en esta nación insular es sinónimo de descanso con deportes, masajes y una dieta saludable basada en frutos del mar.
Antiguamente la isla se encontraba unida al continente africano, del cual se separó, lo que ha hecho que el aislamiento originado a raíz del distanciamiento sea la causa de la conservación en su territorio de multitud de especies únicas en el mundo (más del 80% son endémicas de Madagascar). A pesar de la deforestación masiva que se da no solo en esta isla sino en todos los continentes, aún es el hogar de una cantidad increíble de vida salvaje, con más de 50 parques nacionales y otras reservas protegidas.