Quién era Alexander Mora, el único estudiante de Ayotzinapa que pudo ser identificado  

 AFP 163
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La familia de Alexander Mora, el primero de los 43 estudiantes presumiblemente masacrados en ser identificado, lo recuerda este domingo como un joven alegre cuyo sueño era ser maestro para sacar adelante a su viudo padre.

De 19 años, Alexander era el más pequeño de los ocho hijos de Ezequiel Mora, un campesino de la comunidad de El Pericón, en el municipio de Tecoanapa (Guerrero). "Alexander fue el único de los hijos que quiso salir. Decidió irse a estudiar porque su sueño era formarse como maestro y ni modo, le quitaron la vida", explicó afligido su padre en su sencilla casa de dos habitaciones.

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Vecinos, amigos y compañeros estudiantes han ido llegando a la vivienda de color azul de la familia de Alexander desde que el sábado se conoció que es el primero de los estudiantes desaparecidos en septiembre del que hay pruebas de su muerte.

En su memoria prepararon un pequeño altar con velas, varias fotografías del muchacho y una playera de fútbol, su gran pasión junto a la lectura, recuerdan. También hay imágenes de su madre, fallecida en marzo de 2010 por diabetes.

A El Pericón, una empobrecida comunidad montañosa de 1.800 habitantes, no ha llegado ningún representante del gobierno estatal ni federal. La familia asegura que tampoco ha recibido la llamada de ninguna autoridad ni nunca les dieron ninguna ayuda.

La identificación fue realizada por un prestigioso laboratorio de Austria y ahora su padre está a la espera de que le envíen los restos de su hijo, apenas un hueso y una muela, para darles sepultura.

"Somos gente humilde que vivimos del campo. Queremos darle un sepelio como se hace aquí, honradamente, pobremente", dijo su hermana Edith.

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La noche del 26 de septiembre pasado un grupo de policías locales dispararon contra decenas de alumnos de esa institución educativa por órdenes del entonces alcalde de Iguala, José Luis Abarca, ataques que dejaron seis personas muertas y otras 25 heridas. Además, los policías capturaron a 43 jóvenes y los entregaron al cártel Guerreros Unidos, que se encargó de asesinarlos e incinerarlos para no dejar rastro.

"Que se haga justicia porque esto no se puede quedar así. Mi hermano no era un animal como lo mataron. Era un niño inocente que no sabía nada de la vida, no era un drogadicto", reclama Edith, quien no ha podido participar en las múltiples protestas por el crimen para cuidar a su bebé.

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"Era un niño tranquilo, alegre, tierno. Ayudaba en el trabajo en el campo y su ilusión era ser maestro para sacar adelante a su papá", recuerda.

En la escuela de Ayotzinapa, de donde los estudiantes suelen salir con un empleo, "estaba bien porque es una escuela de gente humilde, pobre. Ellos no pagaban renta, solo trabajaban en algunas siembras para mantenerse", explica su hermana.

La familia de Alexander reclama que se castigue al detenido alcalde de Iguala, acusado de trabajar para Guerreros Unidos y de ordenar el ataque por temor a que los jóvenes sabotearan un evento público de su esposa.

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Su padre también exige la renuncia del presidente Enrique Peña Nieto "porque no sirve para gobernar, encubre a los maleantes, no hace justicia con los desaparecidos".

A la espera de que lleguen los restos de su hijo, que calcula que puede tardar unas dos semanas, Ezequiel Mora se muestra dispuesto a seguir batallando para que haya justicia para Alexander y se encuentre a sus 42 compañeros. "Hay que hacer justicia. Vamos a seguir luchando", aseguró.