El árbitro Federico Beligoy tardó 57 minutos en darse cuenta de algo que era evidente desde el principio y suspendió el clásico que Boca Juniors le ganaba 1-0 al Racing Club en medio del agua, por la séptima fecha del torneo.
Seguramente la escasez de fechas disponibles constituyó una presión para que el juego comenzara y se prolongara en un escenario en pésimas condiciones, que de ninguna manera permitía que se desarrollara en condiciones aceptables.
El equipo de Rodolfo Arruabarrena ganaba gracias a la aparición goleadora de Jonathan Calleri, quien aprovechó la única oportunidad que tuvo y venció a Sebastián Saja con un remate bajo y cruzado, a los 25 minutos del primer tiempo, oportunidad con la que contó gracias a un mal despeje del defensor Cabral a causa del anegamiento del campo.
El agua acumulada en el campo condicionaba el normal desarrollo del juego porque impedía a los futbolistas trasladar el balón y hacerlo correr sobre el césped.
El partido, sin embargo, continuaba disputándose pero en el último tramo se hizo aún más desordenado y los arqueros no tuvieron trabajo.
Apenas comenzó el segundo período, a Castillón le quedó una pelota frente a Orión y logró dejar fuera de acción al arquero, pero no logró apoyarse para rematar con suficiente potencia y la pelota quedó flotando en el agua para que Nicolás Colazo la despejara antes de que cruce la línea.
Esa fue la única acción de peligro en los doce minutos que llegaron a jugarse, cuando ya a todos los futbolistas les era imposible hacer pie y mover la pelota por abajo.