La memoria sobre una de las etapas más nefastas y sangrientas de la historia argentina está generando que los culpables, muchos años después, paguen por lo que hicieron. La impunidad se empezó a dejar de lado, pero no dejan de sorprender las historias que surgen sobre la dictadura militar que gobernó al país entre 1976 y 1983, que tuvo a cargo la organización de la Copa del Mundo de 1978.
Aquel Mundial que conquistó la Selección de César Luis Menotti, siendo la primera de las dos Copas del Mundo que relucen en las vitrinas de la AFA, estuvo manchado por la conducción de un gobierno de facto y las escalofriantes historias siguen aparecieron a pesar de que pasaron 36 años. En esta ocasión, fue el delantero de la Selección de Suecia Ralf Sigvard Edström, quien se atrevió a confesar que fue secuestrado por militares mientras se disputaba la Copa del Mundo en el país.
Edström, que fue figura del combinado de su país en el Mundial 74 y 78, confesó que la noche antes de jugar el partido de la primera fase ante Austria fue a un bar a tomar un café y entabló conversación con un desconocido, que luego resultó ser un abogado argentino quien le contó de la tensa situación que se vivía en el país.
Aquella 'charla de café' despertó el alerta de un grupo de agentes que, a la salida del lugar, lo obligaron a 'acompañarlos'. "Salí solo una noche y entonces aparecieron dos hombres con armas a mi lado y me pidieron que los siguiera. Me llevaron por muchos pasillos debajo del campo cerca del hotel y fui interrogado por un hombre con gafas de sol negras sentado detrás de una mesa", confesó el ex futbolista de 61 años a la Radio Nacional de su país, según replicó la Agencia EFE.
En su bolsillos llevaba la 'llave' para salvar su vida: la credencial de jugador del Mundial. Tras un interrogatorio, fue liberado y él, tres décadas después, se animó a contar sus sensaciones. "Mi corazón latía con fuerza, aunque a la vez estaba seguro de que no se atreverían a hacerle nada a un jugador extranjero. Pero no me imagino lo que podría haber ocurrido si no hubiera tenido esa identificación conmigo", afirmó.
¿Por qué no lo contó al volver a su país? "Pensé en contárselo a los medios, pero me pareció que era algo sensible, teniendo en cuenta que estábamos a mitad del Mundial y que nos encontrábamos justo en Argentina", aseguró. Una mancha más.