El homenaje oficial se realizó después de que finalizara el choque con All Boys, pero lo cierto es que el reconocimiento de parte de los hinchas se dio a lo largo de los 90 minutos y durante toda su estadía en Newell's. "Dije todo en los dos años que estuve, todo lo hice con alma, corazón y sacrificio, que es lo que más me importa", manifestó Gabriel Heinze, quien colgará los botines (seguramente ni siquiera juegue en la última fecha con Lanús).
Todavía en la cancha, le recordaron el haber jugado con Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, pero sacó a relucir su compañerismo y mencionó: "También con Ponce, Tonso, Muñoz... Con estos pibes hicimos un fútbol extraordinario, ellos también merecen mi mayor de los respetos". Y tras decir que guardaría la última camiseta "rojinegra" para sus hijos, se preparó para la emoción mayor.
Montaron una pantalla gigante en la que se exhibieron videos del "Gringo" y también recibió algunos regalos, como para completar el agasajo. "Después de todo esto tengo ganas de escribir otra carta y decir que sigo jugando. Esto es lo que quería, retirarme en mi club, en mi casa. Y poder haber salido campeón", expresó conteniendo las emociones que lo rodeaban. Las gracias también se la dio a la dirigencia ("a pesar de las discusiones por Newell's") y a su familia.
"Hacer grande a un club no es ganar un clásico, es ganar estrellas. Pelear copas, pelear títulos, esas cosas hacen grande a un club", fue la última reflexión de Heinze, que marcó las diferencias con el clásico rival. Y concluyó: "Gracias a todos, no es un adiós, seguramente nos encontraremos". No está claro si en lo inmediato seguirá ligado a la institución rosarina con algún cargo.