Con asombrosa impunidad, como muchas otras ocasiones, Pablo "Bebote" Álvarez llegó a la sede de Independiente de la Avenida Mitre luego de darse a conocer los rumores de la posible (y posteriormente, desmentida) salida de Javier Cantero como presidente de la entidad "roja". El violento, junto a otros simpatizantes caracterizados que también tienen el derecho de admisión, comentó que se acercó al establecimiento para pagar una deuda con el club de $200.000 y que lo recibió el vicepresidente.
No obstante, antes de retirarse, fue el protagonista de otro mensaje amenazante para los jugadores del plantel que conduce Omar De Felippe: amén de pedirles actitud y resultados, aprovechó para mostrar huesos de cartón, que habitualmente utilizan los perros, en señal de claro disconformismo con la labor del equipo.
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