"Las Fuerzas Armadas no están autorizadas ni capacitadas para combatir al narcotráfico, es un disparate"

En una entrevista con InfobaeTV, el ex ministro de Defensa de Horacio Jaunarena rechazó la represión militar del tráfico de drogas. Pero advirtió que "si hay paco es porque en el país se produce"

NA

Es una de las voces más experimentadas en la materia: fue tres veces ministro de Defensa durante las presidencias de Raúl Alfonsín, Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde. Horacio Jaunarena pasó por los estudios de InfobaeTV, donde habló el rol de las Fuerzas Armadas y su politización, la situación del narcotráfico y la inseguridad.

Fue en el seno de la cartera de Defensa donde hace unas semanas comenzó la polémica sobre la producción de drogas en el país. El puntapié inicial lo dio el actual titular de esa cartera, Agustín Rossi, quien reconoció que en el país se fabrica cocaína. Lo salió a desmentir el secretario de Seguridad, Sergio Berni, pero la discusión quedó instalada. Jaunarena apeló al mismo razonamiento que han hecho varios analistas: "El paco es el desecho de la fabricación de cocaína. Es la basura. Cuando está es porque hay algo además", reflexionó.

La idea lleva a otra pregunta: ¿cómo se combate? No hace mucho, el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, propuso incluir en la discusión la posibilidad de que las Fuerzas Armadas participen. Pero cosechó más críticas que halagos. Jaunarena también está en contra. "Hay una ley que prohíbe que se involucren en cuestiones internas. No están autorizadas. Pero además no están capacitadas. En lo inmediato es un disparate", opinó.

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¿Y en el futuro? "Hay que usar los elementos que uno tiene en función del tipo de conflicto. SI hay una marcha de madres, no hay que disolverla con tanques. Pero si ponés a la policía a combatir a narcotraficantes que tienen granadas y ametralladoras, te va a ir mal", deslizó, al tiempo que consideró que "no hay que rechazar la colaboración de la DEA, pero con cuidado".

Sin embargo, a la hora de indagar en el foco del conflicto, optó por hacer hincapié en dos cuestiones. Primero: "El problema tiene que ver fundamentalmente con si generás o no capacidad para lavar dinero". Segundo: "De cada mil delitos, tres personas van presas. ¿No tiene más sentido ocuparnos de la prevención? Pero se gasta muy poco en la rehabilitación de los adictos en relación a la dimensión del problema".

Ante un statu quo negativo en la materia, Jaunarena concluyó: "Si vas perdiendo 5-0, hay que preguntarse si está bien la defensa". E hizo una sugerente observación: "El equilibrio del precio de la droga se da cuando la represión es eficiente para comerciar poco pero a la vez es suficientemente ineficiente para que se pueda comerciar. Si la represión es ineficiente, cae el precio. Por eso los propios narcos quieren más represión".

Por último, llamó a prestar atención al tráfico por vía fluvial. Y puso el dedo sobre tres provincias: Santa Fe, Chaco y Entre Ríos. "Son claves. No sólo hay que atender las fronteras terrestre y aérea", subrayó.

El narcotráfico se relaciona con la inseguridad en general. "Cuando abandonás a la gente, la respuesta de la gente es la tentación autoritaria. Entonces la gente está dispuesta a sacrificar libertad por orden, porque no responden a su demanda de seguridad. ¿Y cómo termina? Peor, porque la respuesta autoritaria no trae soluciones y encima en el camino genera consecuencias", examinó.

Fuerzas Armadas con sello político

Buena parte de la entrevista estuvo centrada en la actualidad de las Fuerzas Armadas, sobre todo a partir de la asunción de César Milani como jefe del Ejército.

"Ha incrementado el número de generales. Hoy hay igual o más que durante el Proceso. Hay entre 58 y 60. Eso es para un Ejército de 100 mil hombres y hoy tenemos 17 mil. La cúpula que se generó no tiene ningún sentido. Su único mérito es la amistad con el Gobierno", explicó. "Milani no tiene la menor idea de lo que tiene que hacer un Ejército en un país democrático", agregó.

Por último, protestó porque "desde el advenimiento del gobierno kirchnerista se comenzó a discriminar del personal en actividad al retirado. Este cobra el 40% del sueldo. Entonces, el general activo es rehén del mando porque el retiro le implica una situación económica compleja, de casi pobreza".

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