La pésima campaña de Juan Carlos Garrido al frente del Betis llevó a la dirigencia a tomar la decisión de despedirlo. Sorpresivamente, el argentino Gabriel Calderón, quien supo vestir los colores del club como jugador en la década del '80, se hizo cargo y puso manos a la obra. Agarró al conjunto sevillano en el último lugar de la tabla, con 11 puntos sobre 20 partidos jugados, pero poco pudo hacer en su debut.
Su equipo comenzó al frente en el marcador desde bien temprano y parecía que la premisa que indica que 'técnico que debuta gana' se iba a cumplir. Rubén Castro, a los 17 minutos, puso el 1-0 para el Betis, pero rápidamente los dueños de casa reaccionaron y dieron vuelta el trámite, con cierta complicidad del arquero Guillermo Sara, de un compromiso clave en la pelea por el descenso.
Fabián Orellana, en dos ocasiones, y el brasileño Charles, cambiaron el transcurso rápidamente y colocaron a los de Vigo al frente en el marcador por el 3-1. En el complemento, Nolito estiró la cuenta para el elenco que tuvo al ex River Gustavo Cabral todo el duelo en el banco de suplentes. Simplemente para la estadística, Rubén Castro marcó el 4-2 con el que finalizaría el encuentro.
De este modo, el técnico argentino que arrastra vasta experiencia en su rol (dirigió al Caen francés, a la Selección de Omán, al Al-Ittihad y el Al-Hilal de Arabia Saudita, al Baniyas de Emiratos Árabes Unidos y a la Selección de Baréin), no consiguió darle un poco de aire a su equipo que sigue hundido en la última colocación de la tabla de posiciones y es el principal candidato a descender (está a cinco del equipo más cercano).