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La próxima elección presidencial será la primera de este tipo en la que rija la nueva Ley Nº 20.568 de Inscripción Automática y Voto Voluntario. El antecedente inmediato fueron las municipales de octubre del 2012, y más recientemente, las elecciones primarias también se celebraron bajo esta nueva disposición.

En las municipales, la abstención alcanzó el 70% del padrón electoral que gracias a la introducción del voto voluntario se había ampliado de 8 a 13,5 millones de potenciales votantes.

El sistema anterior, de inscripción voluntaria y voto obligatorio, databa de la Constitución de Augusto Pinochet de 1980, y establecía la obligatoriedad del voto de por vida, aunque solo para quien realizase la inscripción previa. Por este motivo, aseguran los especialistas, el padrón de entonces era un padrón "envejecido".

Julieta Suárez-Cao, profesora del Instituto de Ciencia Política de la Universidad Católica de Chile, especializada en política comparada, dijo a Infobae que la mayoría de los ciudadanos que figuraban inscriptos en el padrón electoral anterior se habían registrado en el plebiscito del año 1988 que decidió sobre la continuidad de Pinochet en el poder, y en las elecciones inaugurales del año 1989 que consagraron a Patricio Aylwin de la Concertación como presidente.

"El padrón voluntario estaba bastante envejecido; participaban mayoritariamente personas mayores, de sexo masculino, y de nivel socioeconómicamente alto", explicó Suárez-Cao, al tiempo que agregó que los jóvenes representaban entonces sólo un 7% de los habilitados para sufragar.

La novedad de la ley de Inscripción Automática reposa entonces en la incorporación de los jóvenes, nuevo sujeto de la elección. Sin embargo, en las elecciones primarias celebradas el 30 de junio votaron apenas 6 millones de ciudadanos, de los cuales solo el 10% fueron jóvenes.

"Se pensaba que iba a aumentar la participación. Sin embargo, los resultados desmienten esa suposición"

"Se pensaba que con esta modificación iba a aumentar la participación. Sin embargo, los resultados de las pruebas piloto desmintieron esa suposición", afirmó Juan Pablo Luna, doctor en Ciencia Política de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

En diálogo con Infobae, el especialista explicó que el efecto inmediato fue que dejaron de concurrir a votar las personas mayores, al tiempo que votaron muy pocos jóvenes, a pesar de que ahora representan el 26% del padrón electoral.

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Suárez-Cao considera que ni las primarias ni las elecciones municipales del 2012 son comparables con las elecciones generales para elegir presidente que se celebrarán el próximo 17 de noviembre, ya que las últimas concitan más expectativas y hay jóvenes emblemáticos que fueron dirigentes del movimiento estudiantil, como Camila Vallejo y Giorgio Jackson, que en esta oportunidad son candidatos a diputados.

Luna, por su parte, analiza la baja participación estudiantil como parte de un fenómeno que afecta a toda la ciudadanía chilena.

"Gran parte del electorado chileno está alejado de la participación y de la política en general. De 23 países analizados de América, Chile es el que tiene menor simpatía por los partidos políticos".

"Gran parte del electorado chileno está alejado de la participación y de la política en general"

Efectivamente, así lo establece una encuesta del Proyecto de Opinión Pública de América Latina (LAPOP por sus siglas en inglés) que dice que Chile es el país del continente que tiene la menor adhesión a los partidos políticos. La cifra muestra, además, una caída sostenida desde 2006, cuando la simpatía hacia los partidos llegaba a 26,2 por ciento. En 2008, esta adhesión había disminuido ya al 21,1 por ciento.

Según Luna, los resultados sugieren que "el sistema de partidos chileno está desconectado de la ciudadanía. Esto coincide con el debilitamiento de la movilización electoral sobre la base de corrientes programáticas amplias, y con la consolidación progresiva de liderazgos personalistas".

Más allá de los resultados del próximo domingo, es un hecho que esta modificación y la introducción de los jóvenes en el padrón electoral de forma automática abre un nuevo escenario para los candidatos presidenciales. Tienen el desafío de incorporar a la vida institucional chilena a miles de jóvenes que, al menos desde 2006 con la llamada rebelión de los pingüinos, participa de la política por fuera de las estructuras tradicionales y hasta desconfía del sistema político actual.