Ricardo Jaime se olvidó sus tarjetas personales en la campera de cuero que estaba colgada en la casa que su hija Julieta no puede justificar cómo hizo para comprar. El 7 de junio de 2010 el juez Norberto Oyarbide ordenó varios allanamientos en Carlos Paz –Córdoba–, donde, desde que salió de la función pública, Jaime tiene su centro de operaciones.
En la casa de su hija, en Omaguacas 91, estaba todo bien acomodado para cuando llegara la Policía Federal. No estaban las computadoras, pero sí los cables de la conexión a internet. Alguien había avisado prolijamente que llegaban los allanamientos pedidos por el fiscal Carlos Rívolo que investiga a Jaime por enriquecimiento ilícito.
Eleonora Feser, contadora de la fiscalía, halló varias tarjetas personales que decían "Ricardo Jaime, director ejecutivo, Cerro Motos". Esa era una novedad, porque a menos de un año de haberse ido de la Secretaría de Transporte no se sabía que Jaime tenía trabajo. Pero no era un trabajo cualquiera, Cerro Motos es una empresa asociada con Cerro Auto, concesionaria en la que en el año 2008 trabajó Santiago de Vido, hijo del ministro de Planificación Julio de Vido. Cuando se consulta en la empresa Volkswagen acerca de la propiedad de Cerro Auto –y su prima hermana Cerro Motos– señalan la cercanía que esa firma tiene con un sector importante del kirchnerismo.
Jaime robó las tarjetas delante de la cara del policía federal que estaba haciendo el acta del allanamiento. En aquella oportunidad los asistentes al allanamiento dijeron que "Jaime se apropió de un tarjetero negro y cuando el policía le advirtió que lo pusiese en su lugar (las tarjetas estaban sobre un escritorio), contestó: 'No quiero comprometer a nadie más, oficial'. Acto seguido, las devolvió". ¿A quién evitaba comprometer Jaime? La respuesta es contundente: a alguien muy poderoso. Porque esas tarjetas nunca llegaron a manos del juez Oyarbide. Desaparecieron en el aire. Entre Córdoba y Buenos Aires se perdieron y no fueron incorporadas como pruebas en el caso.
Ayer, Feser declaró ante la jueza María Servini de Cubría por pedido del Tribunal Oral Federal 2 de Córdoba, donde, a partir del 30 de julio, Jaime será enjuiciado por la tentativa del robo de las tarjetas. La contadora, que para julio estará de viaje de estudios, ratificó lo que había declarado: que el policía federal le contó el episodio por el que Jaime se había quedado con las tarjetas y luego las devolvió. En la audiencia estuvieron el fiscal federal Eduardo Taiano y el abogado de Jaime Marcelo Brito.
Jaime, que tiene una veintena de causas abiertas por corrupción, será enjuiciado por el episodio de las tarjetas. Algo menor comparado, por ejemplo, con la tragedia de Once por la que está procesado y a la espera del juicio oral. Pero si bien el delito es menor, no deja de ser importante porque el ex funcionario –que dependía de De Vido– no quiso comprometer a más gente cuando aparecieron las tarjetas. Que luego desaparecieron. Misteriosamente.
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