Federico Elaskar cobró notoriedad pública el domingo, cuando durante el informe que denunció un supuesto lavado de dinero que vinculaba al empresario Lázaro Báez, corroboró los lazos con el contador Leonardo Fariña.
Pero ayer se desdijo, y sumó un nuevo capítulo a una historia que el martes había comenzado a enredarse cuando Fariña afirmó que la cámara oculta había sido una ficción.
Federico Elaskar fue dueño de la financiera SGI, una empresa que, según él mismo contó, llegó a tener sucursales en Mendoza, Panamá y los Estados Unidos. Pero denunció que tuvo que abandonar la firma "para no terminar como Sebastián Sforza (uno de los asesinados en el triple crimen de General Rodríguez).
Pese a que las primeras versiones lo vinculaban con la familia dueña de una importante sastrería en la localidad de Quilmes, Infobae habló con Sebastián, uno de los hijos de Roberto Elaskar, fundador de la empresa en 1968, y negó los vínculos con el financista arrepentido.
"El abuelo de Federico Elaskar, Marcelo, era primo de mi papá, es decir, tenemos un parentesco lejano, pero ni siquiera lo conocemos", dijo Sebastián.
Además, comentó que el padre de Federico Elaskar "se suicidó hace dos años", y resaltó que hoy se sorprendieron con la noticia que había reflejado un matutino porteño.