La Iglesia expulsó al cura cordobés que apoyó la ley de matrimonio gay

El vicario judicial del Arzobispado, Dante Simón, negó que haya sido penado por "pensar diferente". Afirmó que “hubo muchas acusaciones en su contra, como haber casado a parejas del mismo sexo”

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"El Señor José Nicolás Alessio ha sido penado con la dimisión del estado clerical", informó el Arzobispado de Córdoba a través de un comunicado. La Iglesia Católica, a través de la Congregación para el Clero, había emitido esa medida el 6 de febrero pasado, aún bajo el pontificado de Benedicto XVI, quien anunció su dimisión al cargo cinco días después, pero se dio a conocer ayer.

De esta forma, el sacerdote fue sacado de su cargo de párroco de la iglesia San Cayetano del barrio Altamira, de la capital provincial.

Tras la resolución, Alessio "ha perdido automáticamente los derechos propios del estado clerical y ya no está vinculado en adelante a las restantes obligaciones conexas". El texto agrega que el sacerdote cordobés "permanece excluido de todo el ejercicio del sagrado ministerio, de acuerdo a las normas que obligan a los Presbíteros que han sido dimitidos" y que "esta dimisión no está sujeta a ningún recurso".

Al ser suspendido hace tres años, Alessio había dicho que "es una Iglesia monárquica, cerrada y autoritaria a la que ya no quiero pertenecer".

Esta vez redobló las críticas. "Más de 30 años al servicio del pueblo de Dios no ha significado nada para la Iglesia Católica; bastó que opinara distinto al Arzobispado para que me echaran. Fue una opinión civil (sobre el matrimonio igualitario), sólo eso bastó para que prontamente haya una sanción, protestó el cura sancionado, aunque reconoció que "lo esperaba".

En cambio, el vicario judicial del Arzobispado, Dante Simón, negó que Alessio haya sido penado por "pensar diferente". "En 2010 hubo muchas acusaciones en su contra, entre ellas por impartir el sacramento del matrimonio en forma contraria a lo que dice la doctrina católica. Concretamente, por haber casado a parejas del mismo sexo o divorciadas", sostuvo.

Alessio, quien fue ordenado sacerdote el 3 de diciembre de 1981, aseguró que la medida eclesiástica no lo afectará "en nada", ya que seguirá "compartiendo los sacramentos como hasta ahora (porque) a los fieles no les importan estas decisiones oficiales". Sin embargo, para la Iglesia sus acciones como sacerdote no tendrán legitimidad.

La ley de matrimonio gay, la primera en América Latina, fue tenazmente rechazada por la Iglesia Católica, culto mayoritario en el país, en una ofensiva que lideró el ahora Papa Francisco, entonces arzobispo de Buenos Aires y primado de Argentina.

"No seamos ingenuos: no se trata de una simple lucha política, es la pretensión destructiva al plan de Dios", sostuvo Jorge Bergoglio, hoy pontífice, en una carta previa a la aprobación de la ley entre personas del mismo sexo.

En los dos primeros años de vigencia de la ley, entre julio de 2010 y el mismo mes de 2012, unas 6.000 parejas homosexuales se casaron en Argentina, según la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT).

El año pasado, Argentina aprobó además una ley de identidad de género que autoriza a travestis y transexuales a registrar sus datos con el sexo elegido.

Mientras, Uruguay se ha convertido esta semana en el segundo país latinoamericano en contar con una legislación que autoriza el casamiento entre personas del mismo sexo.