Pese a que en la Argentina las operaciones de compra de bienes durables, como la vivienda y los automotores, se hacen con baja participación del uso del crédito bancario, las medidas de mayor regulación de la economía que tomó el Gobierno le dieron un golpe adicional a un mercado que no logra emerger.
La reciente actualización de la serie de datos de la autoridad monetaria permitió advertir que pese al lanzamiento del Plan ProCrear, para impulsar la construcción y compra de viviendas con garantía hipotecaria, aún no se ven resultados concretos, al menos del lado del uso del financiamiento a tasa subsidiada.
De hecho, las líneas hipotecarias han venido disminuyendo, pese a que ya se ubicaban por debajo de las existentes 13 años antes cuando sumaban 556.550 receptores en medio de una crisis recesiva que luego derivó en la depresión de 2002.
Mejor suerte muestran los préstamos con garantía prendaria habida cuenta de que el nivel a junio los ubicaba en 628.019 otorgamientos, unos 115.000 más que un año atrás, pero todavía por debajo del pico de 653.053 de marzo de 2001, con un mercado automotor a estrenar notablemente más bajo que el actual.
Cambia la ecuación de rentabilidad de la banca
El conjunto de las 80 entidades financieras que operan en el país ha sustentado el aumento de sus ganancias a partir del impulso de la bancarización, con la apertura de sucursales, la difusión de las cuentas sueldos, el otorgamiento de tarjetas de crédito sin cargo anual, y, por supuesto, la expansión de la actividad económica.
Los datos del Banco Central indican que a fines de junio existían poco más de 4 millones de cuentas corrientes, 27,3 millones de cajas de ahorro y 1,6 millones de inversores a plazo fijo. En todos los casos se anotaron incrementos respecto de doce meses antes.
Pero también un factor clave en la rentabilidad de las entidades fue el otorgamiento de créditos con la captación de fondos gratuitos, como son los que perciben a la vista y en menor medida en cajas de ahorro que ofrecen un interés mínimo.
Ahora, a partir de la pesificación forzosa, las prohibiciones para ahorrar en moneda extranjera y el retiro de depósitos en dólares, se observa un aumento más acelerado de los depósitos remunerados por parte de empresas y familias, como son los plazo fijo, a ritmo de 40% al año, unos siete puntos más que en octubre de 2011, y también en cajas de ahorro, saltó del 31 a 55% de incremento interanual, en detrimento de las cuentas corrientes que desaceleró de 35 a 30% la tasa de expansión.
De ahí que salvo que suba el costo del dinero, para poder compensar el aumento de las rentas que deben los bancos otorgar a los clientes, porque ahora buscan obtener una beneficio por dejar en las entidades recursos que antes destinaban a la compra de dólares, la rentabilidad por transacciones tenderá a disminuir.