¿Por qué nos gusta ver muchas veces la misma película?

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¿Por qué nos gusta ver una y otra vez ciertas películas o series de televisión o releer un libro? Las personas que ven la reposición de un film o releen una novela obtienen de ello experiencias más ricas y profundas. Es la conclusión de Cristel Russell, profesora de Marketing en la American University de Washington (EEUU) y estudiosa del comportamiento humano, quien ha investigado lo que está detrás de este hábito del reconsumo, que define como "consumo activo, voluntario, deseado, de una misma experiencia en repetidas ocasiones". El fenómeno, sostiene, ayuda a tomar mayor conciencia del transcurrir del tiempo y de nuestro propio crecimiento, favorece la introspección y la reflexión sobre nuestro pasado y presente.

"Hay películas que aunque sabés de antemano el remate del chiste te volvés a reír una y otra vez....", dice uno de los lectores que respondieron a la consulta de Infobae en Facebook. "Si una película me gusta generalmente soy de comprarla, y me encanta verla muchas veces"; "ni llevo la cuenta de la cantidad de veces que he vuelto a ver cada película, pero son muchas"; "si me gusta mucho suelo verla más de tres veces... en la segunda presto atención a los detalles que me perdí y en la tercera la disfruto a full"; son algunas de las muchas respuestas recibidas, signo de lo extendido del fenómeno. Algo que seguramente explica la fiebre por las remakes que aqueja a muchos productores (ver La moda es copiar películas).

      
      
 

"Si bien no a todas las personas les interesa ver de nuevo una película o releer un libro, existe una amplia franja de personas que cada tanto gustan de volver a leer una novela, revisar los párrafos subrayados o  ver de nuevo una película, alguna escena en especial, o algún diálogo", dijo a Infobae la licenciada Adriana Guraieb, psicóloga. "¿A qué se debe esta tendencia? Psicológicamente podemos pensar que, además del placer que puede otorgar volver a sentir algo que produce alegría, nostalgia o algún sentimiento evocativo, también tiene un plus de ventaja y es que la persona puede detenerse a pensar específicamente qué tiene que ver con su vida ese párrafo o la imagen, qué de su vida emocional se moviliza y por qué razones, o sea es un elemento de movilización interior que facilita concentrarse en ese punto psíquico, ya sea por la atención específica que tiene la persona en ese momento y también  porque en diferentes momentos de la vida se puede encontrar otros significados antes no registrados y sorprenderse ante el propio sentir y pensar".

      

El informe de Russell, publicado en el Journal of Consumer Research dice que el reconsumo no es sólo un nostálgico intento de recuperar el pasado, sino más bien una activa búsqueda de nuevos significados, que tiene gran valor emocional y hasta puede ofrecer "muchos beneficios terapéuticos". "Siempre que uno esté activamente consciente de la re-experiencia -y no que sea una adicción pasiva e incontrolable-, puede ofrecer muchas oportunidades para la auto reflexión", escribió Russell. "La re experiencia permite que uno se vuelva consciente de acontecimientos traumáticos reprimidos o suprimidos".

La doctora Mónica Cruppi, psicoanalista y escritora, cree que esto es particularmente cierto en el cine, que "es más vivencial que la literatura porque la imagen tiene una dimensión afectiva muy importante". "El cine, como dijo Gilles Deleuze, es pensamiento en imagen. Propone una travesía por la fábrica de sueños, es fundamentalmente una experiencia emocional. ¿Por qué creemos en los sueños inventados que se proyectan en una pantalla, por qué sufrimos, por qué podemos gozar, desesperarnos, horrorizarnos, reírnos, frente a estas historias que son pura imagen? Es porque tienen un efecto de verosimilitud: la persona se identifica tanto con lo que ve porque piensa que es real. El cine refleja la vida, es lo más parecido a la vida que el hombre haya inventado", dijo Cruppi a Infobae.

Aprendizaje sobre uno mismo

Volver a ver una película, por lo tanto, no es una conducta ritual, adictiva o mecánica, sino una búsqueda de niveles más profundos de significación en el material revisitado; una experiencia que nos permite ver reflejado nuestro propio crecimiento a través de las imágenes de una película o de las páginas de un libro.

"Creo que de chico vi mil veces películas horribles. Ahora, si vuelvo a ver algo, es algo copado, que me produzca cosas o requiera más visualizaciones para disfrutarla en todo su esplendor"; "siempre descubro algo que no vi antes"; "veo una película cada vez que sienta la necesidad porque si me gusta es porque tiene alguna enseñanza de vida o me hace reír"; cuentan los lectores.

      
      
 

"El placer que genera el ver nuevamente una película, leer un libro, o escuchar una canción, está en el hecho de que nos reencontramos con la sensación placentera que nos provocó la primera vez, explicó el psicoanalista Enrique Novelli a Infobae. Es un reencuentro a partir del cual se pueden promover varios sentimientos. Si se asocia con una experiencia primera placentera, promoverá alegría, satisfacción; si se liga en el recuerdo con situaciones penosas y desagradables, generará pena o angustia; si se articula con una pérdida nos producirá tristeza. Según cómo se elabore psíquicamente estas sensaciones será un aprendizaje sobre uno mismo. Contrariamente, si cualquiera de esos afectos despertados por el reencuentro de algo ya conocido queda en el mero repetir, no coadyuva al crecimiento de la persona".

¿Puede haber algo negativo en esta repetición?

"Dicho en términos generales, responde Novelli, lo patológico, está siempre ligado a la exageración. Ejemplifico: si una persona no puede leer un libro que tiene el mismo texto que el que recuerda pero tapas de otro color, esta rigidez marca algo del orden de lo patológico".

Guraieb, por su parte, dice: "Si alguna persona  lee siempre el mismo libro o ve siempre la misma película, posiblemente esté detenido en un problema psicológico que le impide ampliar su mente, ser más creativo, escuchar otras voces, vivir el presente; está detenido o fijado a algún episodio del que no puede despedirse y tampoco superar".

"El cine es como un juego infinito de cajas chinas, como historias superpuestas que a veces se dirigen a varios aspectos cruciales de cada uno de nosotros, explica Mónica Cruppi. Y hacen que, a través de eso, descubramos cosas en nosotros mismos. De ahí el efecto subjetivador o terapéutico que puede llegar a tener".

El reconsumo como terapia 

En el informe de Russell se cita una afirmación del filósofo alemán Martin Heidegger, quien decía que la repetición permite completar el entendimiento de nuestro propio pasado.

      

Cruppi coincide: "El hecho de ver una y otra vez una película hace que uno pueda elaborar un tema o darle una vuelta a un problema propio. Pensamos que sólo somos espectadores en el cine pero en realidad por el fenómeno de la identificación muchas veces lo que está reflejado en la pantalla son vidas cercanas a la nuestra: la vida del otro puede ser la vida de uno y uno no es un mero observador, porque a veces lo que ve lo condiciona. El cine permite a una persona identificarse con lo que está viendo y puede llevar a una resolución. Tiene un efecto de vicariato: se aprende a través de la experiencia de otros".

Otro efecto terapéutico de este reconsumo que señala Cruppi es el de la catarsis: "A veces ver una buena historia hace que una persona salga de su realidad y se meta en otra, en ese sentido también tiene un efecto terapéutico, la emoción que produce puede tener un efecto de catarsis, de liberar emociones".

Pero advierte: "Ojo, también puede tener un efecto negativo, llevar a la melancolía".

Es casi de norma que los terapeutas apelan a este "volver a vivir o a experimentar" como mecanismo de análisis y de curación.

"A veces los pacientes traen un mismo libro en diferentes momentos de su tratamiento porque se sienten representados por el pensamiento del escritor y hasta pueden decir: 'parece que habla de mí'", cuenta Guraieb. "Es un intento de buscarnos y encontrarnos, agrega, de saber cómo y quiénes somos. A veces se retorna a ver o leer algo que fue tan importante y sin embargo…en el presente, perdió el brillo y la intensidad que tuvo anteriormente pues la persona cambió, en sus intereses y  preocupaciones. Entonces toma conciencia de lo que quedó en el pasado y qué le ocupa en el presente".

"Desde el punto de vista terapéutico, el tratamiento psicoanalítico trabaja constantemente con las revivencias de sensaciones, sentimientos y emociones del pasado. Si bien no se circunscribe a textos literarios, películas series televisivas o canciones, cuando éstas aparecen en las sesiones, siempre serán material para que el paciente asocie y le asigne significaciones", dice por su parte Novelli.


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