El último film de Meryl Streep y Tommy Lee Jones, "Si de verdad quieres…" ("Hope Springs") muestra lo que le sucede a un matrimonio que lleva más de treinta años juntos. La falta de deseo, la intolerancia y el desgano se apoderó de ambos y ella busca ayuda salvar su matrimonio con un famoso especialista en parejas, al que su esposo acude a regañadientes.
¿Se puede recuperar la pasión de los primeros años juntos?. Infobae entrevistó al Dr. Harry Campos Cervera, médico psiquiatra y psicoanalista. Además, sus lectores opinaron vía Facebook.
-¿Por qué con el paso de los años se pierde la pasión en la pareja?
Existen dos tipos de amores: el enamoramiento -que tiene que ver con el momento inicial, de idealización y en donde se juegan aspectos narcisistas y de la imagen del otro- y el amor objetal, en donde se valora a las personas por sus virtudes.
En general, ese flechazo original tiende a desaparecer. Los americanos escribieron varias veces que la pasión sexual y el atractivo se terminan a los dos años, aunque yo no estoy de acuerdo.
Nosotros somos muy conservadores y, cuando conseguimos un modo de satisfacción, tendemos a repetirlo. Justamente, esa repetición es lo que va terminando con la atracción.
Esto me recuerda a la recién casada que le hace milanesas todos los días al marido porque sabe que le gustan. A los quince días de comer todos los días lo mismo, el esposo se termina hartando, a pesar de que era su comida favorita.
Una pareja exitosa va a ser aquella que consigue ser innovadora. La herramienta con la que contamos es la sexualidad y, de alguna manera, es el desarrollo de las fantasías el que permite ir renovando el atractivo.
-¿Qué consejos o sugerencias se les pueden dar a las parejas que llevan muchos años juntos y que están cansadas de la monotonía?
Ante todo, innovar: buscar formas diferentes de romper la rutina, pasear, comer en lugares distintos, tener sexo de manera diferente, etc. Resolver los conflictos o los rencores crónicos, ya que muchas veces el resentimiento se va acumulando: las personas dejan de decirse cosas y eso va funcionando como un lastre.
También es importante recuperar la capacidad de juego y de sorpresa: en un cortejo romántico siempre hay juego y creatividad. Otro consejo es encontrar espacios para la pareja: cuando uno va entrando en la rutina, la familia y la crianza de los hijos evitan los encuentros personales.
-¿Qué sucede con cuando una persona es infiel luego de muchos años juntos?
Cada persona tiene un modo de procesamiento mental distinto: hay algunas que tienen tendencia y otras que no. Muchas veces lo que parece una infidelidad puede ser un acto de fidelidad, porque a veces se busca una aventura como un modo de preservar una relación.
Pero no es el fin y muchas veces la pareja queda fortalecida. Cuando hay un engaño el responsable no solo es el protagonista, sino ambos miembros de la pareja.
-Entonces, ¿la infidelidad en una pareja de muchos años puede ser más aceptable que en una de poco tiempo?
Al comienzo, la idealización es mayor y la distorsión es más afectable. Con el paso del tiempo, una pareja puede ser más sabia y tener más elasticidad. Así que pueden seguir adelante y, más que perdonar, pueden resolver juntos la causa de la infidelidad.
Pensar que uno perdona o no, es hacer en términos jurídicos algo que trasciende el concepto de culpa, porque muchas veces el infiel puede ser víctima: a veces se meten en algo que no les resulta gratificante y sufren por el conflicto.
En algunos casos, el engañado se siente con derecho a hacer sufrir al otro. Otras veces, al infiel la culpa no le permite manejarse con libertad y eso termina disolviendo el vínculo.
Si existe voluntad de pareja, la resolución de una dificultad como ésta trae como resultado el fortalecimiento.
-¿Qué deben priorizar dos personas para tener una pareja sana y sólida?
El psiquiatra peruano, Javier Mariátegui, decía que una pareja implica un contrato social, sexual y económico pero que nunca conoció a una con esos tres puntos. Sigmund Freud decía que hay parejas que persisten porque la mujer todavía no consumó la venganza.
Sin embargo, una buena pareja no es la que no tiene problemas sino la que tiene capacidad para resolverlos. Es fundamental el amor, el compañerismo y el proyecto común, pero no necesariamente fidelidad es igual a amor, aunque puede darse.
En un vínculo de muchos años, uno ya conoce al otro y sabe lo que le gusta. En la sexualidad pasa como con la escoba: la nueva barre bien pero la vieja sabe dónde está la basura.