Si hubiera acompañando el ritmo de aumento de la población total, se tendría que haber incorporado al mercado de trabajo unas 179.000 personas.
"Semejante bache se explica por la sensible contracción de la inversión bruta interna fija en un escenario de estancamiento del PBI que provocó la pérdida de posibilidades de generar empleos netos", indica una nueva investigación del IDELAS-UCES.
Recuerda la casa de altos estudios que "tras el receso de la actividad económica entre fines de 2008 y mediados de 2009, ya había observado en su Informe 21 que la economía recupera altas tasas de reactivación, pero mantiene una débil capacidad para generar empleos".
De ahí que no parece sorprender que "luego de la tonificación en los meses posteriores, que permitió reducir sensiblemente la tasa de desocupación, persista un cuadro heterogéneo en el orden nacional en la dinámica del mercado laboral, el cual se acentuó desde fines de 2011 cuando a la par de las dificultades del mundo altamente desarrollado para superar la crisis fiscal el gobierno central decidió agudizar el control sobre las actividades productiva, comercial, financiera y cambiaria".
Y si bien a partir de los datos de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec, correspondiente al segundo trimestre del corriente año, el Instituto de Estudios laborales y Sociales de la UCES pudo detectar un sostenido aumento de la creación neta de puestos de trabajo desde 2003, ahora lo hizo a una tasa sensiblemente inferior en el agregado nacional, pero reveló también focos de destrucción de empleos en diversos distritos del país.
Dificultad para acceder a un empleo
Salvo en los aglomerados del interior, considerados como un conjunto, en la mayor parte de las jurisdicciones el trabajo de marras observó el retorno del "efecto desaliento", el cual denomina al repliegue de las tasas de búsqueda de una ocupación remunerada por parte de los habitantes en edad de trabajar en respuesta a la drástica reducción de oportunidades, no sólo para rotar entre las empresas y actividades, sino particularmente para el primer empleo de hombres y mujeres.
Al extrapolar los datos de la EPH correspondiente a los 31 aglomerados urbanos al total del país la casa de altos estudios obtuvo que "la oferta nacional de trabajadores ascendió en el segundo trimestre de 2012 a 18,66 millones de personas. Aumentó en términos netos en 39.700 personas, como resultado de la expansión en 216.260 en unas regiones y disminución en 176.560 en otras. De éstas, se estima que 138.000 lo hicieron por efecto desaliento en sus búsquedas de un empleo y sólo 38.560 por efecto satisfacción".
Además, el ejercicio reveló que "frente a un promedio de crecimiento de la PEA en el último trienio a un ritmo de 318.000 personas por año, ahora lo hizo en apenas 40.000, lo que evitó que por esa vía la tasa de desempleo se elevara en unos dos puntos porcentuales, ceteris paribus la tasa de ocupación".
"Semejante desaceleración estuvo claramente inducida por la repentina debilidad de la economía para generar puestos de trabajo, ya que pasó de una media anual de 392.000 personas entre el segundo trimestre de 2008 y similar período de 2011, a menos de 56.000 en los doce meses posteriores. Sumaron 17,35 millones", agrega el análisis privado.
Destaca el informe mensual de IDELAS-UCES que "más allá de que en los últimos sondeos de la EPH del Indec se observaran apreciables inconsistencias en las tasas de participación y de empleo, al registrar variaciones trimestre a trimestre en magnitudes que nunca antes se habían verificado, lo cierto es que esos indicadores mostraron diversos casos de movimientos virtuosos, esto es, de incremento de la tasa de participación alentada por las firmes expectativas de poder cumplir con el anhelo a acceder a un empleo. Aunque con menor amplitud que en el pasado reciente".
Pero también observó el trabajo que "se anotaron casos de aparente satisfacción de la población con la situación de ingreso del hogar, la cual se manifestó en reducción de la oferta laboral en un contexto de ampliación de la ocupación neta. Fueron los ejemplos de La Rioja, Concordia, Corrientes y Neuquén. No obstante, cuando se advierte que en esas jurisdicciones la PEA se ubicó muy por debajo del promedio de la Nación, se concluye que ese comportamiento contractivo tuvo que ver con la lentitud para lograr la aceptación para cubrir un nuevo puesto de trabajo".