Cuando llegó Lionel Messi a Lima se dio un hecho muy particular. En el Aeropuerto, una familia apareció con una pancarta y una camiseta del rosarino cuando jugaba en Newell´s a los 9 años. A partir de ahí, todos los medios se interesaron en esta historia, que cuenta los comienzos del mejor jugador del mundo y su amor por el fútbol desde chico.
Los protagonistas son la familia Méndez. William es el padre y Kevin el hijo de una casa que tuvo la suerte de alojar al mejor jugador del mundo en el año 1997, cuando Newell´s fue a jugar a Lima por la Copa de La Amistad. Hace 15 años, el padre le pidió al técnico del equipo argentino alojar a su mejor jugador para que además pudiera jugar con su hijo, que era de la misma edad.
El entrenador no dudó en decirle que el mejor era Messi, y así el joven que hoy brilla en el Barcelona conoció a una familia que lo invitó a cenar. Sin embargo, no todo fue alegría porque el pollo con el que lo recibieron a la "Pulga" le cayó mal y al día siguiente Newell´s tenía que enfrentar al Cantalao. Por este motivo, el rosarino se iba a perder el encuentro.
Fue entonces cuando William, en diálogo con el diario peruano El Bocon, contó lo siguiente: "Lo iban a llevar al hospital porque se desmayó, pero cuando escuchó eso pidió una bebida y salió a la cancha para enfrentar a mi equipo, Cantolao, al que Newell's le ganó 10 a 0 con ocho goles de él", sostuvo el padre, quien agregó: "Antes de irse fue muy amable y nos dejó su camiseta".
Por su parte, Kevin recordó aquel momento con nostalgia y comparó al ídolo argentino con un dibujo animado. "Él era como Oliver Aton de los 'Supercampeones', porque siempre decía que la pelota era su amigo", explicó emocionado. Pese a que los dos no pudieron verlo al rosarino, ya avisaron que van a hacer guardia hasta conseguir el único objetivo que se han planteado: conseguir un autógrafo del crack en la camiseta que les dejó como recuerdo hace 15 años.