Con un teléfono sonando, el conjunto hizo su gran entrada en escena en el estadio Ferro de la ciudad de Buenos Aires. Así el show, brindado en el marco del festival Coca-Cola Concert, arrancó con la pegadiza "Payphone".
El espectáculo duró un poco más de una hora y media, tiempo insuficiente para los fanáticos ávidos de canciones del quinteto, aunque alcanzó para que los estadounidenses presentaran su nuevo disco, Overexposed, e hicieran un repaso a lo largo de su carrera.
Levine, cantante del grupo, entonó grandes éxitos, como "Sunday Morning" y "Won't Go Home Without You", de los álbumes Songs About Jane y It Won't Be Soon Before Long. Mientras el público, en su mayoría adolescente, entraba en ebullición.
A continuación, Adam Levine (voz), PJ Morton (tecladista), Mickey Madden (bajista), Matt Flynn (baterista) y James Valentine (guitarrista) tocaron "Harder to Breath", "Misery", del tercer disco, Hands All Over, y "This Love", tema con el que saltaron a la fama en 2004.
"Esta canción está dedicada a todas las damas aquí presentes", dijo Levine antes de comenzar a interpretar la romántica "She Will Be Loved". Le siguieron "Stereo Hearts" y "Daylight": "Mi canción favorita de nuestro último álbum", comentó el vocalista.
Para cerrar y coronar la noche, eligieron uno de los temas que más sonó en el último tiempo: "Moves Like Jagger", aunque prescindiendo de Christina Aguilera y con una intro del ochentoso "Don't You Want Me", de Human League. Los cinco integrantes del conjunto, vestidos de un blanco brillante, saludaron y se despidieron.
No se tomaron ningún descanso. Este sábado estuvieron en Asunción, capital de Paraguay, y ya hicieron las valijas para completar su gira en otro continente. El próximo 14 de septiembre estarán en Corea del Sur. Los fanáticos latinoamericanos ya los extrañan.