Grecia vuelve a tener fecha de elecciones generales a diez días de los últimos comicios que no permitieron a ningún partido obtener mayoría absoluta. El anuncio fue hecho por el vocero presidencial, Konstantinos Bitsios, después de que el presidente Karolos Papoulias no consiguiera que ninguno de los cuatro partidos más votados - el partido de centroderecha Nueva Democracia, la Coalición de Izquierda Radical Syzira, el socialista PASOK y la fuerza Izquierda Democrática- se pusieran de acuerdo para armar una coalición.
El gran protagonista de estas tratativas fue Syzira, con su líder Alexis Tsipras, un partido que se opuso a formar un Ejecutivo con PASOK o Nueva Democracia, por haber aceptado los planes de austeridad impuestos por la troika -Banco Central Europeo, Unión Europea y Fondo Monetario Internacional.
La primera encuesta realizada en Grecia después de las elecciones del 6 de mayo da ahora a Syriza el mayor apoyo público con un respaldo del 23,5 por ciento. El sondeo realizado el 8 y el 9 de mayo por la encuestadora Marc indicó que Nueva Democracia quedaba en segundo lugar de las preferencias, con un 17,4 por ciento.
Por ahora, frente al Ejecutivo, el recién nombrado nuevo primer ministro griego, el magistrado Panayiotis Pikrammenos, reconoció este miércoles que el país está "en un punto crítico", tras recibir el encargo del presidente de la República, Karolos Papulias, de formar gobierno hasta que se celebren las elecciones.
"Espero ser capaz de llevar a cabo mi tarea. Mi gobierno será puramente de transición, pero nadie discute que el país está en un punto crítico", dijo Pikrammenos a los medios locales.
El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso ha dicho, por su parte, que "de ninguna manera" se cambiará el plan de rescate aprobado a Grecia, ni las reformas que se le han exigido a Grecia.
En Grecia, mientras tanto, existe el temor a una retirada masiva de fondos, y los bancos locales ya han manifestado su preocupación por un aumento de la fuga de capitales. El lunes fueron retirados casi 900 millones de euros de cuentas de los bancos. Hasta la mañana del domingo se retiraron unos 700 millones de euros, y la situación podría empeorar, como advirtió el domingo el presidente del banco central, Georg Provopoulos, al jefe de Estado, Karolos Papoulias. Provopolus le dijo al presidente que existe un fuerte temor que puede transformarse en pánico en cualquier momento.
También Papoulias había indicado el fin de semana a los líderes de los partidos que se estaban sacando altas sumas de cajeros automáticos y a través de Internet.