Colombiano fanático de Obama vive en una Casa Blanca en el Caribe

Silvio Carrasquilla se hizo famoso en 2004, al convertirse en el alcalde más joven de Colombia. Su sueño es recibir al presidente de los EEUU en su propio despacho oval. Y planea regalarle un burro, el símbolo demócrata

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Una efervescencia inhabitual se apoderó de la apasible urbe de Turbaco, 60 kilómetros del puerto colonial amurallado de Cartagena, donde este fin de semana se reúnen los líderes del continente. Vistiendo el sombrero del Tío Sam, Silvio Carrasquilla, 31 años, colgó de su balcón, para deleite de una multitud de curiosos, una hilera de banderas estadounidenses y colombianas, así como retratos gigantes del presidente estadounidense con la leyenda "Bienvenido a Turbaco, Obama".

"Es un ejemplo, se ha enfrentado a lo imposible cuando se presentó para liderar la primera potencia del mundo, él, que no tenía ni el poder, ni el dinero, ni el color", dice a la agencia AFP este joven negro de rostro alegre.

Conocido por haber sido electo en 2004 como el alcalde más joven de Colombia a los 23 años, de esta ciudad de 70.000 habitantes con una gran comunidad afrocolombiana, este abogado, hijo de un concejal municipal, profesa desde entonces un culto al primer presidente negro de los Estados Unidos, "una esperanza para todos nuestros hermanos".

Dentro de la casa, enteramente pintada de blanco desde la victoria de Obama en 2008, Carrasquilla exhibe con orgullo una sala transformada en "salón oval", con un oscuro despacho delante del escudo estadounidense.

El día en que Obama fue electo, un escrutinio había sido organizado a su pedido, delante de su "Casa Blanca", donde la urna que contenía más de 1.400 votos a favor de Obama fue celosamente conservada. Para festejar el premio Nobel de la Paz del presidente estadounidense, el incansable militante invitó a sus vecinos a una ceremonia en la que liberó palomas.

Carrasquilla se hizo famoso al participar en un reality show en el que se lanzó a la canción con un clip titulado "Obama". Desde el anuncio de la venida del mandatario a la Cumbre, tiene una idea fija: recibir a su ídolo en su propio despacho oval, en cuya pared se puede ver una gigantesca foto de la familia del jefe de Estado norteamericano. Asegura, ofendido, que no busca obtener de esta manera una visa estadounidense.

Propietario de una pequeña granja, guarda para Obama un regalo bastante particular: un burro de algunos meses, bautizado Demo, que tiene "todas las vacunas para que pueda pasar las aduanas". "Como está chiquito, podrá caber en Air Force One", dice Carrasquilla.

A quienes sospechan una broma de mal gusto, explica que el animal es el símbolo del Partido Demócrata. Recientemente lideró un desfile callejero a lomo de burro, detrás de la bandera estrellada, para disipar cualquier malentendido. Muchos terminaron por creer en la llegada de Obama a Turbaco. Varios regalos, libros o pinturas para Obama ya fueron entregados a su mayor admirador.

"Llena de orgullo", su madre, Petra Torres, asegura que el joven ya logró "poner a Obama en el corazón de la gente", aunque algunos "se quejaron, decían que apoyábamos el imperialismo". Sonriendo, esta ex asistente social dice: "Cada día me pregunta la gente: '¿cuándo viene el presidente?' Unos dicen que va a llegar con su avión a la plaza enfrente de la casa".