En la Argentina post-devaluación, la situación económica de los jóvenes cambió respecto de las décadas anteriores. Mientras que la creación de fuentes de trabajo por el crecimiento económico permitió una mejor inserción laboral, los ingresos de los sub-30 de clase media no permiten una capacidad de ahorro adecuada como para generar un capital propio e independizarse de los padres con facilidad.
El primer paso es el alquiler, y la edad promedio para irse a vivir solos es de 28 años. Más de un tercio de los jóvenes recibe ayuda de sus padres.
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