Las Naciones Unidas piden a Brasil el fin de los desalojos en una favela

Tras la violenta expulsión de los residentes de la favela Pinheirinho, se le pidío al país una "solución pacífica y apropiada", como viviendas alternativas, para las más de 6.000 personas

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"Estoy consternada por el uso excesivo de la fuerza que se utilizó durante los desahucios del 22 de enero", indicó en un comunicado la relatora especial de la ONU para el Derecho a la Vivienda Digna, Raquel Rolnik, quien aseguró que son más de 6.000 las personas desalojadas esta semana y a finales de diciembre de sus casas en la favela Pinheirinho.

"Me han dicho que Pinheirinho sigue bajo estado de sitio y que nadie puede entrar en la zona", denunció Rolnik. "La actual situación de desalojos es muy preocupante. Sin otras alternativas a sus actuales domicilios, estas personas son muy vulnerables a las violaciones de Derechos Humanos", advirtió.

Unos veinte residentes fueron heridos, uno de ellos de gravedad, y otros treinta fueron arrestados durante el desalojo producido esta semana, según la información que citó la relatora especial, quien afirmaba que el Ejército y la Policía de Sao Paulo habían utilizado gases lacrimógenos y pelotas de goma contra los habitantes de la favela, incluidos niños y ancianos.