El lockout mantuvo otra vez en vilo a la NBA

Al igual que en la temporada 1998-99, el cierre patronal volvió a poner en duda la realización del torneo que, finalmente, se inicia este domingo. La disputa entre los dueños de las franquicias y los jugadores se resolvió tras 161 días

AP

La posibilidad de un conflicto se venía escuchando desde hacía dos o tres años, pero todo estalló luego de concluido el último certamen, que Dallas Mavericks obtuvo al derrotar en la final a Miami Heat. A partir del 1º de julio pasado, los propietarios de todos los equipos de la NBA impusieron un lockout por no haber podido llegar a un acuerdo antes de la expiración del contrato colectivo de trabajo que regía por entonces.

Desde ese momento, hubo más de cinco meses de duras negociaciones entre ambas partes, que incluyeron la disolución del sindicato de jugadores para así poder concurrir a los tribunales ordinarios, donde presentaron una querella antimonopolio contra la patronal.

Los días, las semanas y hasta los meses pasaban y no había solución. Impedidos de poder hablar en público sobre esta cuestión, los protagonistas del juego comenzaron a evaluar su futuro y más de 100 de ellos decidieron abandonar la liga norteamericana y ponerse a resguardo económico en algún certamen de otro lugar del mundo.

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Sin embargo, el desgaste mental y las grandes pérdidas económicas que provocaba la situación fueron limando las pretensiones de ambos bandos y a principios de diciembre llegó el tan ansiado acuerdo.

Con 25 votos a favor y cinco en contra, los dueños de las franquicias aprobaron el nuevo convenio colectivo de trabajo, que permite que cualquiera de las partes opte por una rescisión después de seis años. A su vez, el 86% de los basquetbolistas agremiados aprobó el flamante contrato.

Los propietarios además accedieron a un plan expandido para compartir los ingresos, por lo cual el máximo ejecutivo de la NBA, David Stern, consideró que ambos acuerdos constituyen un "hito" para la liga. El plan, que comenzará a implementarse a partir de la temporada 2013-14, aumenta a más del cuádruple los ingresos compartidos actualmente por los clubes. Por este motivo, Stern confía en que recibirán al menos 20 millones de dólares y que por lo menos seis equipos podrían pagar US$ 50 millones por concepto del plan.

En principio, el arreglo por una década promete a los propietarios una serie de ahorros de hasta 250 millones de dólares por año y deja intacto el sistema de topes salariales laxos, que los jugadores lucharon por preservar.

Otra de las consecuencias de la demora en el acuerdo será lo apretado del fixture. Éste abarcará 66 partidos de temporada regular, que comenzará en Navidad y terminará el 26 de abril, lo que obligará a que cada equipo juegue tres noches seguidas sin descanso al menos en una ocasión.

De promedio, los clubes jugarán dos encuentros más al mes y disputarán hasta cinco en el plazo de seis días. Y el único momento que tendrán para respirar serán los cuatro días de febrero en los que se desarrollará el All Star Game. En este sentido, el alemán Dirk Nowitzki, estrella del campeón Dallas, aseguro: "Esta será la preparación más turbulenta de mi vida".

Pero poco tiempo después de firmado el acuerdo oficial, llegó la polémica por el veto de la liga a la posibilidad de intercambiar jugadores entre algunos equipos. Aunque Los Angeles Lakers, los New Orleans Hornets y los Houston Rockets, los conjuntos más perjudicados, ya anunciaron que apelarán esa decisión.

El caso del base Chris Paul, de los Hornets, es el más paradigmático. Tenía todo listo para ser traspasado a los Lakers, pero la liga canceló la posibilidad. El interés de los dueños es no desequilibrar a la NBA y, por eso, hasta ahora Paul se está quedando con las ganas de jugar con Kobe Bryant. Todo indica que el torneo tendrá otro perfil, mucho más controlado y medido.

Dentro de este contexto, los jugadores latinoamericanos tratarán de volver a dar lo mejor de sí, para afianzarse en un campeonato que tiene a algunos de ellos como grandes protagonistas. Tal es el caso del puertorriqueño José Juan Barea, quien luego de obtener el título con los Mavericks se fue a Minnesota Timberwolves.

Otras figuras de la región serán los argentinos Emanuel Ginóbili (San Antonio Spurs), Luis Scola (Houston Rockets) y Carlos Delfino (Milwaukee Bucks), los brasileños Nené (Denver Nuggets) y Leandrinho (Toronto Raptors), y el dominicano Al Horford (Atlanta Hawks). Y no hay que olvidar al debutante mexicano Gustavo Ayón, quien firmó contrato con los Hornets.

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