El técnico argentino que padeció al régimen iraní

Carlos Leeb decidió dirigir al Shahrdari Bandar Abbas para lograr una diferencia económica, pero se encontró con una realidad diferente y aún intenta cobrar el dinero que le deben. Al llegar le sacaron el pasaporte y los dirigentes tenían la llave de su casa

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"No cobré el contrato. Se jactan que son un país ejemplar, pero a mí y a otros extranjeros nos han tratado muy mal. Uno habla ahora porque tuve que empezar a decir las cosas. Voy por FIFA porque no me dan otro camino, intenté hacerlo hablando bien, pero estamos muy lejos". Las palabras de Carlos Leeb, en diálogo con Radio 10 de Argentina, denotaron amargura, tristeza y mucha bronca.



El ex futbolista de los clubes argentinos Independiente, Estudiantes de La Plata y Banfield fue a dirigir a Irán, más precisamente al Shahrdari Bandar Abbas. Lo movió la importante oferta económica. Pero se encontró con un mundo diferente y sufrió en carne propia el poder que ejercen los empresarios de aquel país.



"Tenían la llave de mi casa, supuestamente era por seguridad, pero a mí me faltaron cosas, entraban cuando querían. Eran dueños y señores de nuestras casas. A todos nos sacaron los pasaportes. Era como una cárcel. Si yo me quería ir a la Argentina tenía que pedir el pasaporte y decir por qué me iba. Me pasó con Dubai. Quise ir y no me lo dieron, eran 20 minutos en avión", contó Leeb.



"El Gatito", como se lo conce en su país, advirtió que los "tenían controlados todo el tiempo" y detalló:  "No me movía de mi casa. Me quedé esperando cobrar, hay mucha burocracia, el estado banca al 90% de los clubes. Llegó un momento donde me devolvieron el pasaporte (visa) un día antes del vencimiento. Así que nos tuvimos que volver sin cobrar".



Leeb comenzó su carrera en Argentina como entrenador en Banfield. Luego pasó por Guaraní de Paraguay, Universitario de Sucre y terminó en Irán, en una experiencia amarga y sufrida.