Si se pudiera, los 28 años de la democracia argentina deberían sintetizarse con tres nombres y apellidos: Raúl Alfonsín, Carlos Menem y Néstor Kirchner. A lo largo del período comprendido entre el 10 de diciembre de 1983 y la actualidad, una generación entera de argentinos siempre apeló a alguno de los tres ex presidentes para entregarle la administración de los principales asuntos públicos.
De acuerdo al cristal con que se mire, este dato podría ser tomado como un llamativo síntoma de estabilidad política, o también como de ausencia de un espíritu realmente crítico de los votantes a la hora de elegir a la máxima conducción del Estado. Aunque tampoco habría que descartar un deseo de no arriesgar mucho, cuando todavía están frescas experiencias tan traumáticas de crisis recurrentes.
Contra todos los pronósticos, el 30 de octubre de 1983 el radical Raúl Alfonsín derrotó a Ítalo Argentino Lúder, el primer peronista que perdió en las urnas. Más tarde, el 14 de mayo de 1989, Carlos Menem triunfó sobre el candidato radical Eduardo Angeloz en elecciones anticipadas y la presencia de un sucesor electo en medio de una crisis financiera que no pudo corregir. Algo que obligó a Alfonsín a la entregar el poder en julio, cinco meses antes que expirara su mandato.
Seis años más tarde, el 14 de mayo de 1995, Menem fue reelegido en primera vuelta con el 49,94% de los sufragios, en unos comicios en los que superó a los candidatos de raíz peronista José Octavio Bordón y Carlos "Chacho" Álvarez.
Luego de la grave crisis de fines de 2001, el 27 de abril de 2003, y en nuevos comicios adelantados, los principales contrincantes fueron Menem, que había sido elegido presidente en dos oportunidades, y Néstor Kirchner, un candidato al que apeló el por entonces presidente Eduardo Duhalde para impedir la vuelta del riojano a la Casa Rosada.
A raíz de la renuncia de Menem a participar de la segunda vuelta, Kirchner asumió la presidencia el 25 de mayo, y así dio inicio a un ciclo político de ocho años en el que siempre gobernó alguien con ese apellido. Cuatro años después, el 28 de octubre de 2007, Cristina Fernández de Kirchner ganó el derecho a gobernar con el 45% de los votos, sacándole una ventaja de 22 puntos a Elisa Carrió.
Pero como si todos los ejemplos ya mencionados fueran poco, en las primarias del 14 de agosto pasado los dos candidatos más votados fueron los portadores de un apellido Kirchner, Cristina Fernández, y de un Alfonsín, Ricardo, el hijo del primer mandatario. Aunque en esa elección hubo una diferencia abismal en la cantidad de sufragios para cada uno, de más del 38 por ciento.