Khadafi, el primer líder muerto de la primavera árabe

El fenómeno brotó a principios de este año con la caída de Ben Alí en Túnez y Hosni Mubarak en Egipto. Sin embargo, esta es la primera vez que la sangre ha regado el cadáver de un dictador. El símbolo que representa la caída en los pueblos de Medio Oriente

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 AP 162
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La muerte de Muammar Khadafi se convertirá en un ícono de la revolución en los países árabes. La foto del cuerpo sin vida y sus últimos minutos antes de morir, recorrieron el mundo en cuestión de segundos.

Y es que el coronel corrió mucha menos suerte que sus homólogos en las naciones alcanzadas por la revolución. Zine el Abidine Ben Ali en Túnez, depuso su mandato al mes de violentos enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas del orden público. Ben Ali logró en enero salir del país y huir a Arabia Saudí con su familia. En un juicio rápido y en su ausencia, fue condenado meses después a 35 años de prisión.

Hosni Mubarak le siguió después en Egipto, pero duró mucho menos que su colega. Con 30 años al mando y tras 18 días de intensas revueltas, decidió retirarse del poder y ceder el gobierno a una junta militar. Luego de seis meses, comenzó su juicio que aún continúa, ya que la responsabilidad del dictador y sus hijos en el uso de municiones contra la población, todavía no ha sido esclarecida.

Desde entonces, está recluido en un centro médico vinculado a las fuerzas armadas y sólo su familia y el equipo médico pueden visitarlo.

En el resto del mundo árabe, muchos de los líderes siguen en la cúspide de su fuerza, reprimiendo a más no poder a quienes atreven a manifestarse o desafiar a las autoridades.

Uno de los casos más graves se da en Siria, donde Bashar Al-Assad sigue utilizando todas sus fuerzas para acallar a los opositores. Según datos de la ONU, ya ha habido más de 3000 muertos en seis meses.

Lo mismo ocurre en Yemen con Ali Abdalá Saleh, que lleva 33 años en el poder y donde la revolución ha sido sofocada con fusiles en las calles. En tanto en Argelia, algunas promesas de reformas han calmado a las masas por el momento.

Sin embargo no es seguro por cuánto tiempo más estos "reyes de Arabia" seguirán en la cima de oriente medio. La muerte de Muammar Khadafi después de 40 años al frente de un país que no conoce las leyes ni los derechos humanos, se ha transformado en el símbolo mismo de la revolución. Y no sería nada extraño que la primavera árabe siga contagiando su espíritu guerrero con el paso del tiempo.