Durante semanas, el entonces técnico del seleccionado argentino había sufrido una catarata de críticas por la mala performance -incluida la humillante caída por 1-6 ante Bolivia. Por eso, cuando el 1-0 con gol de Mario Bolatti hizo que la clasificación fuera un hecho, Diego Maradona infló el pecho e hizo catarsis con un contragolpe que recorrió el planeta.
A dos años del hecho, el archivo muestra un abrazo emocionado con Carlos Bilardo, a quien tiempo después acusó de "traición". Luego, otras cámaras lo captaron en la intimidad del estadio Centenario disparando con furia contra la prensa que lo había fustigado. Y todo era apenas un anuncio de lo que vendría.
Un rato después del partido, todavía sacudido por la emoción, Maradona escuchó las preguntas y empezó a disparar: "Va para todos los argentinos, menos los periodistas". Y amplió: "Tengo memoria, hermano. Al que no creía, a los que no creyeron, con perdón de las damas, que la chupen y que la sigan chupando. Soy blanco o negro, gris no voy a ser en mi vida; sigan mamando, ustedes me trataron como me trataron...".
El remate del contraataque impactó en la figura de Juan Carlos Pasman, un periodista que quedó marcado con el famoso "la tenés adentro". Tanto que tiempo después sacó un libro con ese título y confesó que por la calle se lo gritan habitualmente.
Las frases de Maradona llegaron a imprimirse en remeras y provocaron una reprimenda de su hija Dalma, quien contó que retó a su padre por la vulgaridad de sus declaraciones. Esas que, a día de hoy, todavía le recuerdan por la calle.