La impunidad con la que se manejan las barras en la Argentina llega a niveles extremos: pruebas de delitos que llegan hasta contar asesinatos, amenazas, manejo de fondos de los clubes por los que dicen hinchar y, aún así, hacen y deshacen a gusto.
El próximo fin de semana coparán el centro de la escena: el sábado, la barra del "Pirata" comerá un asado con "Los Borrachos del Tablón" que asistirán a Córdoba para el Instituto-River. La reconocida amistad entre ambos grupos no impide que el descenso del equipo "millonario" a manos del propio club Belgrano provoque resquemores.
Se habla, inclusive, que luego del almuerzo, ambas parcialidades compartirían espacio en el Mario Alberto Kempes para alentar a River.
El domingo, en tanto, los cordobeses serían agasajados por "La Doce", hoy en alerta máxima por la interna entre Mauro Martín, actual líder de la barra de Boca y Rafael Di Zeo, quien en la semana entró por la fuerza a la oficina del presidente Jorge Amor Ameal para exigir el mismo trato del primero: "Somos todos barras o ninguno", fue su particular sentencia.
El especial recibimiento será nada menos que en "reconocimiento" por haber mandado al descenso a River.
Respecto a esta versión, Roberto "El Loco Tito" Ponce, líder de la barra de Belgrano -y quien hace unos años recibió un tiro por la espalda de parte de "La Doce"-, se expresó al respecto.
"No sé nada del festejo de Boca. Nosotros vamos en 9 micros a alentar a Belgrano el domingo y volvemos después del partido. Los únicos que me llamaron son Los Borrachos del Tablón, que vienen el sábado para el partido con Instituto y quieren comer un asado con nosotros".
Así las cosas, todos se manejan en absoluta libertad pese a que, por la peligrosidad que significan, para el choque entre Boca y Belgrano fueron afectados 900 policías, megaoperativo sólo montado para partidos considerados de alto riesgo como lo eran los Superclásicos, los Central-Newell's o los Estudiantes-Gimnasia, entre otros.
Hoy, sin embargo, el poder está de su lado y el dinero también: la interna de la barra de Boca no tiene nada que ver con el sentimiento del hincha, sino a un botín de 200 mil pesos mensuales en juego.
Barras van, barras vienen: los muchachos se entretienen.