En la imagen, se la ve con el cabello recogido, las pestañas bien perfiladas, los labios pintados de rosa y con un moretón en el ojo izquierdo.
Heather Morris posó así para el fotógrafo Tyler Shields. La fotografía generó repercusiones entre las agrupaciones feministas, que criticaron la fotografía por "tornar glamorosos" los golpes.
Shields aseguró que su intención no había sido ofender a nadie y que, por eso, subastará la foto y donará lo recaudado a un centro de atención de víctimas de la violencia doméstica.
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