No hizo falta mucho debate para que los funcionarios públicos aceptaran la propuesta de Apple. Jobs ya lo tenía todo planeado. Compró un terreno de casi 61 hectáreas, y contrató al afamado Norman Foster para hacer el diseño. Además les dejó en claro que de no aprobar su solicitud se iría a pagar impuestos a otro lado.
Los legisladores de Cupertino asintieron a todas sus respuestas sin mayor oposición. Una de ellas solicitó en tono chistoso que la firma otorgara WiFi gratis en el condado. Jobs respondió que era tarea del ayuntamiento y que los impuestos que pagaban eran mucho más que lo que costaría ese servicio.
En cuanto a la propuesta arquitectónica, el diseñador se encargó de demostrar los avances de la nueva construcción. El nuevo edificio tendrá forma circular con un enorme pulmón verde en el centro.
El 80% del terreno será espacio verde, trasladando todos los espacios de estacionamiento bajo tierra. En la superficie, florecerán los árboles autóctonos que plantarán hasta alcanzar los seis mil.
En esas instalaciones, concentrarán la totalidad de 13 mil empleados de la empresa en la ciudad. La construcción comenzaría inmediatamente el año que viene y la mudanza se concretaría en 2015.
La cantidad de trabajadores se incrementará un 40% a diferencia del espacio cubierto que aumentará sólo un 20 por ciento. Esto se tradujo en una preocupación de los concejales respecto de la posibilidad de que se produzcan congestionamientos en el tráfico. Jobs lo descartó por completo diciendo que el incremento del personal sería mínimo.