Lo sorprendente es que el libro que inspiró tantas revueltas es apenas un folleto de 29 páginas, en las que el texto ocupa sólo 19. Hessel utiliza ese espacio para convocar a sus conciudadanos a indignarse ante el espectáculo de la expulsión de los inmigrantes indocumentados de Francia, la brecha entre ricos y pobres, el conflicto palestino-israelí, el deterioro ambiental, entre otras varias causas, algunas más obvias que otras, algunas más unánimes que otras.
Admitiendo que su fin "está cercano", Hessel se congratula de la "suerte de poder recordar lo que ha servido de basamento" a su compromiso político, "el programa elaborado hace 70 años por el Consejo Nacional de la Resistencia".
Nacido en Berlín en 1917 en el seno de una familia judía, llegó a Francia en 1925 y se nacionalizó años después. Soldado durante la Segunda Guerra Mundial, fue tomado prisionero y logró evadirse para unirse al general Charles de Gaulle, que dirigía la Resistencia desde Londres. Regresó clandestinamente a Francia y fue detenido y deportado a Buchenwald en 1944. Logró fugarse nuevamente y sumarse a las filas del ejército estadounidense. Luego de la Liberación, integró el secretariado general de la ONU y participó de la redacción de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre. Militó en defensa de los inmigrantes sin papeles y por la causa palestina. Francia lo nombró gran oficial de la Legión de Honor. Ahora sostiene la candidatura de Martine Aubry, secretaria general del Partido Socialista, a la presidencia.
De su libro, publicado en noviembre de 2010, ya se han vendido 500 mil ejemplares en Francia, y varios países han pedido traducciones. En España ya es éxito de venta.
Sobre esta repercusión, las opiniones están divididas. No falta quien la considera injustificada, como el crítico literario Daniel Schwall, que lo llama "panfleto de desahogo de lo que nos afecta" y sostiene que para hablar de la "desaparición de la moral en un mundo hecho de relaciones de fuerza", hacía falta más que 19 carillas.
Al psiquiatra y escritor Boris Cyrulnik le molesta que le pidan que se indigne "porque la indignación es el primer tiempo del compromiso ciego". "Deben pedirnos que razonemos", dice, "y no que nos indignemos". Y Luc Ferry, filósofo, ex ministro de Educación, ve en la propuesta de Hessel "un facilismo" que permite a todos "ofrecerse sin esfuerzo poses de moralista".
En cambio, para el Nº2 del Partido Socialista francés, Harlem Désir, "Hessel se eleva contra la sumisión, contra la dictadura de los valores financieros" y "les habla a los jóvenes, preconizando una revuelta humana y optimista".
Lo cierto es que la gente se abalanza sobre los folletos de Hessel y hasta los compra por docenas (cada uno cuesta 3 euros) para distribuirlos en su entorno.
No sólo eso: el hombre ya tiene imitadores. En España, además de traducir Indignez-vous, un grupo de intelectuales escribió Reacciona, una obrita colectiva firmada por figuras de izquierda como el economista José Luis Sampedro o el infaltable juez Baltasar Garzón.