Según el retirado militar, Castro aprovechó su visita a Caracas durante la toma de mando de Pérez el 2 de febrero de 1989 para introducir armas que serían destinadas a la insurrección que sería liderada por civiles y militares venezolanos que apoyaban a la dictadura cubana.
"Cuando se produce el ´Caracazo´, Fidel trató de explotarlo", declaró Peñaloza. "Fue una explosión popular pero, sabiendo que venía, él se preparó para sacarle provecho".
"Cuando Fidel llega a Caracas para la coronación, entra con una comitiva de 300 personas y trae numerosas cajas que contenían armas", continuó el general, quien declara que tres años más tarde le advirtió a Pérez, sin que éste le preste atención, que Chávez y otros oficiales estaban preparando un golpe de Estado.
Algunas de las armas introducidas incluían rifles de francotiradores, que semanas después fueron utilizados contra soldados y agentes del orden público durante el llamado "Caracazo", el levantamiento popular en el que cientos de venezolanos fallecieron.
La revuelta, que se extendió por tres días, estalló el 27 de febrero de 1989 y generó una ola de saqueos en Caracas, y otras ciudades del interior del país, que fue sofocada por el ejército y la policía, bajo un plan de seguridad especial ordenado por Pérez.
Chávez, que en 1992 protagonizó un fallido golpe de Estado, se refiere habitualmente al "Caracazo" como el comienzo del descontento de las clases más populares de Venezuela que, según él, culminó en su victoria en las presidenciales de 1998.