Fukushima impulsa el turismo en Chernobyl

Los interesados en conocer el lugar del desastre nuclear son cada vez más. El paquete incluye el uso de un contador Geiger, que mide la radiactividad, y el almuerzo en una cantina de la planta. El martes se cumplen 25 años de la explosión

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Los visitantes llegan de todas partes del mundo: Europa, América y Asia. Los guías turísticos están listos para ayudarlos, brindarles información y mostrarles el lugar.

A los que se acercan al lugar les aseguran que la distancia es la mejor manera para defenderse de la radiactividad y que el pánico a la contaminación no es de ayuda.

Chernobyl parece un lugar turístico típico. Resulta llamativo y hasta difícil de comprender que los guías usen remeras con el logo: "Hard Rock Cafe de Chernobyl".

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Es que la ironía se apoderó del lugar luego de que lo hagan las partículas radiactivas.

En la actualidad, la zona de exclusión alrededor de la destruida planta nuclear de Chernobyl en el norte de Ucrania es una atracción.

El reactor nuclear que se convirtió en una zona de interés popular explotó el 26 de abril de 1986, hecho que contaminó el área de manera impensada.

Al momento del desastre eran cerca de 130.000 las personas que vivían en los alrededores de la planta nuclear Vladimir Ilyich Lenin. Las partículas radiactivas letales invadieron casas y calles luego del suceso.

Dos ciudades y decenas de pueblos debieron abandonar sus hogares porque las sustancias contaminantes, como el cesio-137, lo envenenaron todo: agua y aire, de acuerdo a lo publicado por el diario alemán Spiegel.

Hoy, 25 años después, el fantasma de la tragedia vuelve a horrorizar al mundo luego del terremoto de 9 grados seguido del tsunami que destruyó el 11 de marzo la costa este de Japón. La central de Fukushima está en peligro de fusión nuclear.

Por una energía segura

El director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica(OIEA), el japonés Yukiya Amano, defendió ayer una energía nuclear segura durante su visita a la planta de Chernobyl, en vísperas del 25 aniversario de la mayor catástrofe de la historia del átomo.

"Nuestro principal objetivo, nuestra tarea ecológica es garantizar e incrementar la seguridad" de la energía nuclear, aseguró Amano, citado por las agencias locales.

Amano reconoció que pese a la avería en la central nuclear japonesa de Fukushima muchos países no renunciarán a la energía atómica.

"Ahora debemos, en primer lugar, poner punto final a la historia del accidente en Fukushima. Después habrá que estudiarlo y extraer las lecciones que nos ofrece", dijo.

Al mismo tiempo, el jefe del OIEA subrayó que "de todas formas es necesaria energía limpia que disminuya el impacto de las fuentes de energía perjudiciales".

A Chernobyl viajaron también el presidente ucraniano, Víctor Yanukóvich, y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

Yanukóvich se mostró convencido de que el dinero recaudado la víspera en la conferencia de donantes, 550 millones de euros, es suficiente para construir para 2015 el sarcófago sobre el averiado cuarto reactor de la central.

Yanukóvich pidió a la comunidad internacional 740 millones de euros para la desactivación de Chernobyl, planta que fue clausurada en 2000.

El cuarto reactor, escenario de la mayor catástrofe nuclear de la historia el 26 de abril de 1986, fue cubierto en apenas seis meses por un gigantesco cubo de acero y hormigón, que ahora presenta grietas y fugas, por lo que será cubierto por otro nuevo.

El nuevo sarcófago, que tendrá 110 metros de alto y más de 150 de largo, lo construye el consorcio francés Novarka, que ha garantizado la seguridad de la planta y su entorno durante un período de cien años.

La central ucraniana de Chernobyl esparció hace casi un cuarto de siglo hasta 200 toneladas de material fusible con una radiactividad de 50 millones de curios, equivalente a 500 bombas atómicas como la de Hiroshima, lo que afectó a más de cinco millones de personas.

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