"Odio a Assange"

Detrás de todo gran éxito hay un despecho, podría decirse tras la lectura del libro en el cual un ex WikiLeaks relata los cuatro años que vivió junto al hacker más famoso del mundo. Cuáles fueron los motivos que llevaron a la violenta ruptura con su ex socio

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"Fuimos los mejores amigos, o como mínimo algo muy parecido", dice Daniel Domscheist-Berg (en adelante, DDB), aunque hoy ya no está "seguro de nada" en lo que concierne al creador de WikiLeaks, un sitio dedicado a filtrar documentos secretos de toda índole, desde los archivos de una entidad bancaria hasta los cables diplomáticos que llegaban de todas partes del mundo al Departamento de Estado de los Estados Unidos.

"A veces lo odio -declaró DDB sin pudor- hasta tal punto que tengo miedo de mí mismo, de la posibilidad de ejercer la violencia física en caso de que vuelva a cruzarse en mi camino".

El libro Dentro de WikiLeaks. Mi etapa en la web más peligrosa del mundo (con redacción de Tina Klopp y editado por Rocaeditorial) es el relato de quien se define como el "principal colaborador de Julian Assange" sobre la aventura del sitio especializado en filtrar secretos de empresas y gobiernos.

Sigue la narración de cuatro años de vértigo y de protagonismo para el autor, que deja trascender cierta nostalgia por "un tiempo en el que cada mañana acontecía algo que me hacía creer que el mundo sería un poco mejor". Un período apasionante de su vida, durante el cual viajó por el mundo, conoció los "engranajes del poder", pudo comprender "el funcionamiento de la corrupción, el blanqueo de dinero o quién mueve los hilos de la política".

Desde el primer golpe de efecto -los documentos que revelaron el complejo sistema de derivación de fondos hacia las Islas Caimán del banco Julius Bär- hasta la publicación de 90 mil documentos sobre la guerra de Afganistán, pasando por denuncias contra la Cienciología, los sms enviados el 9/11 (que casi hicieron colapsar la página por el flujo de visitas) y el proyecto de crear una zona franca de la información en Islandia, DDB cuenta el detrás de escena de estos episodios en la corta vida de una web que saltó rápidamente a la fama y puso a su fundador en la primera plana de los diarios.

Informático alemán con un buen cargo en una empresa berlinesa, tras conocer a Julian Assange en un congreso de hackers, Daniel Domscheist-Berg acabó renunciando al trabajo para dedicarse full time a WikiLeaks, postergando todo atisbo de vida personal y siguiendo a su socio en cualquier aventura que éste emprendiese. Proporcional a esa dedicación será la desilusión posterior.

Inside WikiLeaks

Domscheist-Berg tuvo el buen tino de confiar la redacción del libro a Tina Klopp -y la honestidad de darle el crédito- por lo que el relato de estos cuatro años tan especiales está escrito con estilo ágil y ameno.

El libro ofrece muchas pistas sobre la personalidad de Julian Assange, pero no demasiadas sobre el origen de WikiLeaks. Quien espere dilucidar algunos interrogantes -como la fuente de la idea y el origen de algunas filtraciones, demasiado espectaculares para sonar espontáneas- quedará decepcionado. O todo fue la aventura individual de un audaz o hay algo más que DDB, pese a su cercanía con el australiano, no llegó a conocer.

"Es curioso, pero en un primer momento muchos daban por supuesto que tras WikiLeaks se ocultaba un servicio de inteligencia secreto internacional", dice DDB, que considera que su libro basta para disipar estas sospechas.

En todo caso, la imagen del sitio que ofrece Dentro de WikiLeaks es la de un emprendimiento cercano a lo artesanal, montado a pulmón por un puñado de idealistas sin demasiado respaldo, estructura ni recursos, pero movidos por un objetivo superior. "Aquello que en el pasado nos unió, a Julian y a mí, fue el convencimiento de que un mejor orden mundial es posible".

Pero llegó el momento en que DDB sintió que Assange estaba desvirtuando y hasta traicionando los principios fundadores de WikiLeaks. Sus tratos con algunos periódicos para la publicación de los documentos filtrados generaron, inevitablemente, cierta manipulación de la información -opuesta, según DDN, al ideal de democratización declamado-.

Si alguna vez Assange justificó las filtraciones de cables diplomáticos estadounidenses con que revelarían las contradicciones entre la imagen pública y lo que sucedía a puerta cerrada, eso es precisamente lo que DDB se propone hacer respecto de WikiLeaks: permitir que el mundo mire "entre los bastidores".

El Assange que retrata el libro es un hombre paranoico, desorganizado, pero con enorme capacidad de concentración, vanidoso y genial. Intransigente en sus opiniones y con tendencia a juzgar a la gente por su utilidad. No tenía residencia fija ni duradera y su equipaje era una mochila.

"Tenía una relación muy libre con la verdad", dice DDB eufemísticamente (ver extractos del libro). "Si algo fallaba, había siempre motivos externos, el gurú era intocable y no se lo podía cuestionar".

El fundador del sitio apelaba, con frecuencia, a la amenaza externa que supuestamente pesaba sobre WikiLeaks (demandas, espionaje) para cohesionar el grupo, pero también para acallar las diferencias. "Si alguien expresaba excesivas críticas era castigado con una privación de la comunicación". Aunque la define como "la web más peligrosa del mundo", DDB no parece compartir las razones del australiano para sentirse perseguido y vigilado.

El autoritarismo de Assange fue minando poco a poco la relación. También hubo celos de su parte, cuenta DDB, cuando éste empezó a adquirir notoriedad y a atraer la atención de la prensa.

Haciendo referencia a la secta de la Cienciología, el autor dice que llegó a pensar que también WikiLeaks había llegado a convertirse en una suerte de culto religioso o en "un sistema que apenas toleraba la contestación interna".

Las disputas no fueron sólo por protagonismo, sino también por dinero: es decir, cuando éste empezó a fluir en cantidad, a comienzos de 2010. No porque a Assange le interesara el dinero en sí -ni el lujo-, sino como elemento de poder. "El dinero fue lo que provocó nuestra primera disputa abierta. Le dije a Julian que no podía ser que él fuera el único que tuviera acceso al dinero".

Cuando el Parlamento Europeo invitó a DDB a una conferencia, Assange quiso suplantarlo. "Necesito cobertura política" fue su argumento. A DDB, por su parte, le molestaba que su amigo se comportase como un jefe que lo corregía en público. El "australiano chiflado", como llega a llamarlo, acabó acusándolo de "deslealtad, insubordinación y desestabilización en tiempo de crisis", todos ellos conceptos del Espionage Act (Ley de espionaje) de 1917 de EEUU, acotó DDB. "Los discursos de Julian fueron impregnándose de la jerga militar".

"Compartir los fracasos había sido sencillo; adjudicarnos la cuota justa de éxito, en cambio, resultó ser mucho más complicado", admitió DDB.

El libro relata también los debates internos sobre algunas normas del sitio. "¿En qué caso consideraríamos que un documento eran tan peligroso que no podíamos publicarlo?"

Para dejar en claro que ninguna presión a la fuente de la filtración lograría evitar que se la diera a conocer, decidieron mantenerse firmes en que "recepción implica publicación".

La demanda por violación

DDB no opina, en el libro, sobre la veracidad de las acusaciones de abuso sexual por las cuales su ex amigo Assange -hoy refugiado en Londres- enfrenta un juicio de extradición hacia Suecia; sí hace referencia a lo incómodo que resultaba para una organización como WikiLeaks que su principal referente y jefe fuese objeto de una orden de captura internacional. No parece haber compartido la táctica de Assange de declararse víctima de una conspiración para no presentarse ante los jueces que lo reclamaban. También se opuso a que se financiara la defensa del australiano con dinero de las donaciones. Con el argumento por demás ingenuo de que si no había hecho nada malo no tenía por qué temer, DDB proponía a su hasta entonces amigo que enfrentase los cargos ante la justicia sueca.

Es evidente que Assange se debe haber sentido solo en esa encrucijada y difícilmente tales planteamientos hayan ayudado a salvar una amistad y una sociedad que empezaba a naufragar.

Como sea, las acusaciones de desviación que DDB formula a WikiLeaks se basan en una supuesta pérdida de neutralidad y un sistema de toma de decisiones poco transparente -"puedo asegurar una y mil veces que Julian era un dictador"-

En septiembre de 2010, pocos días después de que Assange lo declarara excluido del proyecto, DDB registró OpenLeaks, una nueva plataforma que, según declaró, servirá a los mismos objetivos que WikiLeaks -democratizar la información-, pero con otros métodos. La idea es que funcione como un intermediario, derivando la información recibida a una red de sitios que los publicarán. Así se evitarán los males que afectaron a la web pionera en filtraciones: personalismo, abuso de poder, manipulación de lo que debía ser transparente, etc. La nueva idea de DDB está en preparación y todavía no produjo ninguna revelación digna de atención.

A diferencia, claro está, de este libro, que se adelanta en varios meses a las anunciadas memorias del propio Assange.

(Dentro de WikiLeaks. Mi etapa en la web más peligrosa del mundo

Autor: Daniel Domscheit-Berg, principal colaborador de Julian Assange

Redacción de Tina Klopp

Rocaeditorial, 2011)

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