Divas eran las de antes

Qué cualidades debe tener una mujer para ingresar por la puerta grande de la historia y el glamour. La escritora y periodista española Cristina Morató hace un repaso por siete íconos de una época, que vivieron marcados por el éxito profesional y el fracaso íntimo  

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La autora de Divas Rebeldes (Ed. Plaza Janés) propone un recorrido por las biografías de María Callas, Coco Chanel, Wallis Simpson, Eva Perón, Barbara Hutton, Audrey Hepburn y Jackie Kennedy. Una obsesión marca su trabajo: entender cómo personas con un pasado de sufrimiento y carencias se sobrepusieron hasta convertirse en personalidades que, durante años, marcaron tendencia.

A partir de testimonios de amigos, familiares y quienes compartieron los últimos días de sus vidas, el texto permite un acercamiento a los pormenores que afrontaron estas mujeres "que parecían perfectas a los ojos del mundo" pero que escondían un pasado marcado por el abandono de sus padres, la guerra, la pérdida de los hijos o el desencanto amoroso.

¿Por qué decidió escribir sobre divas?

Todas ellas se constituyeron en mitos del siglo XX. Eran famosas, ricas y atractivas. Iconos de la moda y el glamour, crearon un estilo propio y fueron admiradas e imitadas por millones de mujeres que soñaban con parecerse a ellas.

Me interesó descubrir el lado más humano, indagar cómo eran más allá del éxito. Lo que el libro descubre es que eran mujeres de carne y hueso, muy marcadas por una infancia trágica. En realidad estas rutilantes divas fueron personas solitarias, acomplejadas por su físico y muy celosas de su intimidad, que detestaban ser tratadas como estrellas.

¿Cómo realizó la selección?

Elegí a siete grandes estrellas del cine, la música, la moda, la política y la alta sociedad que forman parte de la historia. Los años que vivieron no pueden comprenderse sin la presencia de Jackie Kennedy, Eva Perón, Wallis Simpson o la propia Coco Chanel, la genial creadora que revolucionó el mundo de la moda y con sus diseños ayudó a que la mujer se emancipara y fuera más libre.

Al adentrarse en sus vidas, el lector podrá sumergirse también en lo que suponía el " divismo" desde los años treinta. Se ve la vida opípara que llevó el rey Eduardo Vlll en su exilio, cuando abdicó por el amor a Wallis Simpson -una plebeya estadounidense a la que colmó de joyas-  o la de Aristóteles Onassis, en su lujoso yate Christina donde recibía a las personalidades más célebres de la época, entre ellas María Callas, cuyo corazón destrozó, a pesar de que fue la mujer que más amó.

Eva Perón es la única mujer que se destacó por su rol político ¿cree que es extraño que divismo y política vayan de la mano?

No. El poder afecta negativamente a mucha gente que, luego, se siente superior, seres " divinos" más que humanos. En el caso de Evita nunca imaginó que acabaría convirtiéndose en un mito. La suya es la historia de la Cenicienta: la niña pobre y casi analfabeta, la actriz mediocre que intentó triunfar en la gran pantalla pero que acabó ejerciendo de todopoderosa y fanática primera dama junto a su esposo, el general Juan Domingo Perón.

Además de eso, cuidaba mucho su imagen pública, vestía como una estrella de Hollywood y su estilo era imitado por miles de mujeres. De ella se han hecho musicales y películas, se han escrito novelas y es un icono al igual que otras protagonistas de mi libro.

Sin la cuota de infancia trágica ¿podrían haber forjado el carácter y la personalidad que las hicieron trascender?

Todas tienen en común heridas que nunca llegaron a cicatrizar: la falta de cariño, la soledad, las secuelas de la guerra, pérdidas dolorosas y los fracasos matrimoniales que las sumieron en profundas depresiones como son los casos de Hepburn y Callas.

Las grandes divas que retrato en mi libro intentaron ocultar estos episodios dramáticos que las marcaron a fuego. Pero estas tragedias también las hicieron más fuertes. Fueron supervivientes que lograron sobrellevar pruebas muy duras como presenciar el asesinato de su esposo, en el caso de Jackie Kennedy o la muerte de su único hijo como le ocurrió a la rica heredera Barbara Hutton.

Coco Chanel fue en realidad una muchacha humilde, educada en un orfanato por unas monjas que la enseñaron a coser y llegó a convertirse en una de las primeras empresarias de Francia. Se enorgullecía de haberlo aprendido todo por sí misma.

De las siete mujeres sobre quienes escribió sólo una es latinoamericana: ¿cree que el divismo es un fenómeno más propio de Europa y los Estados Unidos?

No, en absoluto. Hay mujeres latinoamericanas que fueron grandes divas en su momento, pero la palabra se asocia más a artistas que tuvieron alguna vinculación con Hollywood o triunfaron efectivamente en aquella Europa de los años ´40.

Me viene a la memoria la gran actriz mexicana María Félix o la genial pintora Frida Kahlo. Ambas tienen una historia fascinante y reúnen las mismas cualidades que mis protagonistas: fueron mujeres rebeldes y adelantadas a su tiempo, artistas aclamadas por el público que sin embargo sufrieron grandes penalidades en su vida privada.

Actualmente ¿existen divas?

No como las de antes, tan llenas de misterio y glamour. Quizás las del siglo XXl sean artistas e importantes empresarias a la vez, como Madonna y Lady Gaga, quienes son imitadas por millones de mujeres en el mundo. Han creado su propio estilo y son las reinas de Facebook y del video clip.

¿Qué cualidades debe reunir una mujer para ser una de ellas?

Hoy como ayer, una diva tiene que tener talento, rebeldía y un gran poder de seducción. No se trata sólo de llegar a lo más alto de una profesión sino que además se requiere una personalidad muy fuerte y un estilo propio que la identifique.

En una ocasión le preguntaron al diseñador Hubert Givenchy por qué el estilo de su musa, Audrey Hepburn, no pasaba nunca de moda. Respondió: "Su personalidad era más fuerte y seductora que el vestido que llevaba". Su gran secreto fue su naturalidad y ser fiel a sí misma.

¿Alguien quedó fuera de su selección?

Todavía quedan muchas divas del siglo XX por descubrir en su intimidad. En el tintero se encuentran Greta Garbo, Marlene Dietrich y Grace Kelly, entre otras. En la actualidad, sólo sobreviven cuatro o cinco grandes estrellas de la Meca del cine que merecerían un capítulo aparte en Divas Rebeldes: Liz Taylor, Lauren Bacall, Sofia Loren y Olivia de Havilland. Cuando fallezcan, habrá muerto con ellas toda una época dorada de Hollywood.

¿Quién es su diva favorita y por qué?

Me quedo con la encantadora Audrey Hepburn, la actriz más glamorosa de la historia, y la más generosa. En la cúspide de su carrera decidió dejar todo para dedicarse a sus dos hijos. Más adelante eligió ayudar a los más necesitados y fue designada embajadora de buena voluntad de la Unicef. Durante los diez últimos años de su vida, y cuando ya estaba enferma de cáncer, visitó más de veinte países y no dejó de denunciar la terrible situación que atravesaban Somalia y Etiopía. Utilizó su celebridad para colaborar y se enfrentó a una realidad terrible, para la que confesó no estar preparada. Fue todo un ejemplo de entereza y compromiso.