La noche del miércoles empezó con un homenaje al cantante argentino Sandro, fallecido en enero del año pasado.
Dos cantantes locales interpretaron tres de los éxitos de Sandro, mientras en una pantalla gigante se mostraban fotos del mítico artista. "El Gitano" ganó el festival de la canción de Viña el Mar en 1968, un triunfo que le abrió las puertas del mercado latino.
El certamen se desarrolla en la Quinta Vergara, un anfiteatro al aire libre con capacidad para 15 mil personas que está ubicado en el famoso balneario junto al Océano Pacífico.
Por su parte, Solís abrió el espectáculo ante la presencia de más de 10 mil fans con los temas Si te pudiera mentir y Morenita. Y con O me voy o te vas, el público empezó a corear sus canciones. Las mujeres también se movieron sensuales, desde el palco hasta las galerías, al ritmo de Cómo fui a enamorarme de ti.
Con Mi eterno amor secreto, Marco Antonio Solís arrancó una ovación del público, que estremeció la Quinta Vergara. Al músico azteca le bastaron 40 minutos en el escenario para tener en sus manos la Antorcha de Plata, uno de las estatuillas con que el público premia a sus favoritos. Además, 15 minutos después recibió la Antorcha de Oro.
El "monstruo", como se conoce al público que asiste al festival, distingue a sus preferidos con las Antorchas, aunque si el artista de turno no es de su agrado lo repudia con gritos y chiflidos. Pero este año el "monstruo" ha disminuido su nivel de exigencia, y reparte sus aplausos y ovaciones con más facilidad que antes.
El ex líder del grupo Los Bukis llevaba una hora y 20 minutos en el escenario, cuando el público exigió la Gaviota de Plata para él, un trofeo reservado para los mejores y para los ganadores de la competencia internacional de canciones inéditas.
Solís agradeció con Si no te hubieras ido, y se bajó del escenario, pero el "monstruo" siguió gritando y el cantautor regresó para despedirse con "Donde estará mi primavera", con lo que terminó siendo un verdadero recital que se prolongó durante una hora y media.
Tras la actuación del mexicano, a las 02.20 de la madrugada del jueves, fue el turno de Calle 13, con "Residente" como vocalista y "Visitante" como pianista y cantante.
El dúo presentó una mezcla de reggaeton con bachata y algunos temas bastante irreverentes, entre ellos, uno que critica ácidamente al Vaticano y otro a una bebida cola y a su casa discográfica.
"Residente" apareció con el torso desnudo y en su espalda se leía "Fuerza mapuches", en alusión a los descontentos grupos indígenas que luchan por la devolución de las tierras de sus antepasados.
En medio del show, el vocalista aprovechó para pedirle al "monstruo" que coreara uno de sus temas, que señala que son indisciplinados.