Mohamed ElBaradei, el lider opositor más visible, negocia con los embajadores de los EEUU y Gran Bretaña una salida pacífica a la crisis socio política de Egipto.
Ambos gobiernos reconocieron las conversaciones con sus embajadores en El Cairo.
Una alternativa es que Omar Suleiman, el vicepresidente, asuma la presidencia transitoria a cambio de que convoque a elecciones presidenciales anticipadas y reforme la constitución nacional. Es la salida menos digerible para el mal humor social que quiere nuevas figuras.
Suleiman está muy ligado a Mubarak. Fue el encargado de los servicios secretos y la personaficación de la mano dura del régimen. Lo ayuda su buena relación con los EEUU y su imagen de moderado en los centros de poder internacional.
La otra opción es un consejo presidencial, más afín a lo que pide el pueblo egipcio. El problema será quiénes serán y cómo se elegirán a los tres miembros del triunvirato que llevará el poder hasta las próximas elecciones.
En paralelo, Hosni Mubarak tiene las horas contadas. Después de 30 años en el poder, la población ha dicho basta. Unos dos millones de manifestantes ya están reunidos en la plaza Tahrir de la capital Egipcia. Los mismos organizadores han dispuesto las medidas de seguridad para evitar incidentes, con puestos de cacheo para los hombres y mujeres que ingresan al predio.
La jornada será determinante en el futuro de Mubarak. Pese a que accedió a realizar reformas democráticas, se espera que miles de personas exijan al gobernante que deje el poder, luego de tres décadas.
Tras una semana de tensas protestas murieron casi un centenar y medio de personas.
Sin embargo, los manifestantes en la plaza Tahrir de El Cairo, que mantuvieron una vigilia durante la noche desafiando el toque de queda y a los que se van sumando miles de personas, se comprometieron a continuar su campaña hasta que el líder de 82 años renuncie.
"Mubarak se ha convertido en un lastre para la institución del Ejército", dijo Fawaz Gerges de la London School of Economics. "Y por eso cada día que pasa se está volviendo más difícil que siga en el cargo", agregó.
También los Estados Unidos y otras potencias occidentales reclamaron que Mubarak se someta a elecciones libres. Aun si consigue resistir los llamados para que renuncie, parece improbable que pueda ganar una votación.
Para el Ejército, que ha estado a la cabeza de Egipto desde que sus oficiales derrocaron al rey Farouk en 1952, el objetivo podría ser proveer suficientes reformas para preservar la influencia de las Fuerzas Armadas.
El fantasma del radicalismo islamita
Uno de los factores que mantienen alerta a Washington y algunos países de Europa, así como en Israel, es cuanto poder podrán conseguir los grupos islamistas, especialmente la proscrita Hermandad Musulmana, en un nuevo sistema político egipcio.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, señaló que Egipto podría convertirse en la clase de teocracia militante instalada en Irán.
La Hermandad, que asegura que quiere una democracia pluralista, hasta ahora se había mantenido al margen de un levantamiento liderado por jóvenes y las clases profesionales urbanas. Pero el lunes llamó a la gente a que continúe las protestas hasta que todo el liderazgo se haya ido, "incluido el presidente, su partido, sus ministros y su Parlamento".