Avellaneda espera en un infierno encantador

Los hinchas de Independiente esperan e imploran por una victoria que les permita levantar una copa internacional después de 15 años. Allí está Infobae.com para contarlo

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Con la ilusión a cuestas, así llegó la gente de Independiente al Libertadores de América, sabiendo que no es fácil, pero confiando en una historia que puede ser decisiva para, después de 15 años, volver a ver al continente desde lo más alto del reino.

Desde Alsina y Mitre, la gente del "Rojo" se aglomeró implorando un solo pedido: ganar la Sudamericana. La generación del sufrimiento y los grandes mercaderes de la mística se fusionan para que hoy, una vez más, el nombre del Rojo quede grabado en una Copa.

"Dar la vuelta y dedicársela a Racing", implora un hincha. Otro, más confiscado con su rol pasional, promete: "Ganamos y me rapo, me tatúo; no sé, me voy a Luján".

La hora del partido se acerca, tanto como esa ilusión del hincha de Independiente, que mientras eleva su plegaria al cielo mira desafiante a ese grupito del Goiás que, apuñados en un rincón, quieren enmudecer a un infierno que parece más encantador que nunca.