Hace 13 años que la Confitería del Molino está abandonada y en ruinas

El emblemático edificio está hoy sumido en el olvido. Frente a esta situación, la comisión de Cultura de la Cámara de Diputados emitió un dictamen a favor de que pase a manos del Congreso para ser declarado "de utilidad pública"

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El dictamen favorable de la comisión presidida por el socialista Roy Cortina se basó en cuatro proyectos presentados por diputados oficialistas y opositores para que el antiguo edificio de la Confitería del Molino, abandonado hace 13 años, pase a manos del Congreso para ser restaurado y utilizado con fines culturales.

El texto, aprobado por unanimidad, pasó ahora a la comisión de Presupuesto y Hacienda, encabezada por el oficialista Gustavo Marconato, último paso antes de llegar al recinto.

La propuesta es que el inmueble, ubicado en la esquina de Callao y Rivadavia, sea expropiado para declararlo "de utilidad pública".

Este proyecto, dijo Cortina, "no sólo avanza en la expropiación sino que, al mismo tiempo, garantiza la puesta en valor de esta confitería, que ha sabido ser un símbolo de la vida cultural y política de Buenos Aires".

De acuerdo con el texto, se destinarán los pisos segundo al quinto para la conformación de un "ámbito cultural, en el que ambas cámaras del Congreso podrán desarrollar actividades de extensión legislativa, promoción del federalismo, vinculación de la ciudadanía y difusión de los valores democráticos", agregó el legislador.

La iniciativa, de ser aprobada en la comisión de Presupuesto y Hacienda, sería tratada en el recinto antes de fin de año.

En tanto, un proyecto similar se encuentra a la espera de tratamiento en la Cámara alta. Su autor es el legislador porteño Samuel Cabanchik. Según opinó al diario La Nación, el de ayer "es un buen dictamen que coincide en el objetivo y también en los medios" con su iniciativa. "De todas maneras ?agregó- hasta que no obtenga sanción en la Cámara de Diputados seguimos trabajando en nuestra iniciativa en el Senado".

La Confitería del Molino fue fundada en 1848 en Rivadavia y Rodríguez Peña, a 100 metros de su ubicación actual, por los reposteros italianos Constantino Rossi y Cayetano Brenna. En 1904, el hijo de Brenna compró el edificio de Callao y Rivadavia, y en los años siguientes los linderos (Callao 32 y Rivadavia 1815). El arquitecto Francisco Terencio Gianotti fue el encargado de fusionar las tres propiedades en una sola.

La obra culminó en 1917, y dio como resultado un edificio con seis pisos y tres subsuelos. En los tres pisos superiores funcionaron propiedades para el alquiler. En tanto, los dos restantes y subsuelos fueron ocupados, durante 80 años, por la confitería y dos salones de fiestas: el Versalles y el Gran Molino.

La Confitería del Molino lleva su nombre por el molino Lorea, el primer harinero de Buenos Aires. Fue famosa internacionalmente por el marrón glacé, el panettone de castañas, el merengue y el postre imperial ruso, creación del propio Brenna y que fue exportado a Europa con el nombre de "postre argentino".