Venezuela: también las lluvias acorralan a Hugo Chávez

No sólo las urnas le dieron un revés al mandatario. Los deslaves en Caracas causaron 14 muertes en la semana previa a los comicios. Años de desinversión y el crecimiento descontrolado de los “ranchos” en las laderas de los cerros, son una bomba de tiempo para la revolución bolivariana. Enviado especial

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Carmen Vargas vive en el barrio "Los trailers", en el municipio de Sucre, en el gran Caracas. Una escalera tallada en el lodo lleva hasta su casa, una loza de dos pisos que espera aún por ventanas, revoques, baño y cocina. Pronto será una privilegiada: cuando termine las obras, contará con una vivienda de material. El municipio, en manos del opositor Primero Justicia, la ha ayudado con los materiales. Ella y su marido Tony han puesto la mano de obra. Diego, su hijo de cuatro años, está de pie sobre unos ladrillos, mirando por la ventana que da al techo de la casa que cuelga metros más abajo, anclada al cerro con vigas de cemento.

El pasillo de tierra que separa a los Vargas del vecino está intransitable. Anoche ha llovido y el agua que bajó en cascada desdibujó los escalones de barro. Willian Lara limpia con una pala los restos del lodazal acumulado. Su hija de 17 años exhibe un yeso aún fresco en el brazo izquierdo. "Resbalé y me rompí la muñeca", contó a Infobae América mientras mostraba las heridas que la caída dejó en sus piernas flacas. Los Lara no tienen la suerte de los Vargas. Su vivienda es una habitación de chapas donde conviven cuatro personas, un perro y un loro, Ricardo, que duerme colgado de uno de los laterales de hojalata, al calor de la cocina.

"Aquí no llegan los chavistas. Nos arreglamos como podemos y rezamos cada vez que llueve para que el cerro no se nos venga encima", relató Willian. La escalera serpentea entre la maleza, tabicada con maderas en forma rudimentaria. En la cima se llega a la casa de la familia Rodríguez, colgada en la parte más elevada de la ladera. Aston tiene 26 años, una mujer de 23 y un pequeño de sólo tres. La ropa mojada cuelga junto a la cocina, que comparte el espacio con una cama de dos plazas y una letrina que se oculta tras una cortina. El espacio no supera los 9 metros cuadrados y el agua acumulada por la lluvia nocturna aún gotea desde las chapas del techo.

"Hago de albañil y mi mujer cuida a una señora enferma. Anoche el agua pasó por acá, por la puerta, pero por suerte no entró", recordó Aston, que no votó en las elecciones del domingo. Su desánimo hacia la política es evidente: ni siquiera se ha anotado en los planes de ayuda social y no parece interesado por ninguna agrupación, pese a pertenecer a la franja social que se supone que es la base del oficialismo.

Las tres familias son concientes de que su situación en la ladera del cerro no es la mejor. Las noticias difundían aún que las lluvias torrenciales habían dejado al menos 14 muertos en los deslaves producidos en distintas zonas de la capital. "Estamos aquí porque aún se pueden ocupar terrenos. El problema es que a medida que el barrio crece, la gente se ubica en zonas cada vez más peligrosas", explicó Carmen. "¿Si tenemos miedo? ¡Claro! Cada vez que llueve prendemos velas", dijo.

Las lluvias sobre Caracas han sido especialmente fuertes en esta temporada. El día amanece soleado y caluroso, los cerros comienzan luego a poblarse de nubes y por las tardes cae el aguacero. Los muertos que dejaron este año irrumpieron en la campaña electoral para la Asamblea Nacional y sus efectos negativos encendieron luces de alarma en el Palacio de Miraflores.

Tantas que, en su primera conferencia tras las elecciones, el presidente Hugo Chávez dedicó una hora de su monólogo para anunciar que invertiría "mil millones de dólares" en la construcción de "al menos 25 mil viviendas". No se trató de un anuncio oficial, sino del desarrollo de una idea que confesó madurada en la víspera y expuesta en ese momento en vivo ante los periodistas extranjeros y buena parte de sus ministros.

"Pásame un papel. A ver… ¿cuánto cuesta una vivienda nueva? ¿Cuánto pagas por cada una que haces en Caracas, Jorge?", preguntó el presidente a Jorge Rodríguez, alcalde del municipio caraqueño de Libertador, uno de los más golpeado por los deslaves. "¿Trescientos mil bolos (bolívares)? Eso es mucho. Hay que hacerlas por 100 mil. ¿Falta cemento, acero? Ahí tenemos las fábricas de producción socialista. ¿No es cierto, Elías? (Elías Jaua, su vicepresidente). ¡Hay que apurar eso!", ordenó el presidente.

Chávez precisó que los fondos saldrán de parte de un préstamo chino de largo plazo que Venezuela pagará con petróleo. "Voy a agarrar 1.000 millones, ya ahorita, de dólares, y de ahí podemos hacer no menos de 25 mil viviendas, en este caso para Caracas", declaró el bolivariano.

Al mismo tiempo, pidió a la Asamblea Nacional (AN, Parlamento) "trabajar una ley especial" para enfrentar el asunto del déficit habitacional "como un problema de Estado".  A su lado escuchaba Miriam Pérez, president2 del parlamento, mientras presurosa tomaba nota de la orden presidencial. "Yo veo esos ranchos colgando de los cerros y se me da vuelta el corazón. Pienso en esa familia que murió, con mujeres… jóvenes… niños…", dijo el presidente mientras bajaba la voz hasta convertirla en casi un susurro.

La falta de viviendas dignas es uno de los principales problemas en Venezuela, sobre todo en las grandes ciudades, donde la falta de espacio ha impulsado la construcción de grandes barriadas en terrenos inestables.  Según la Cámara de la Construcción Venezolana, faltan al menos dos millones de casas, cifra que sólo podría revertirse si se construyen 200 mil unidades por año.

El ritmo actual de construcción sería insuficiente: en 2009 se construyeron en el país 98 mil unidades, pero este año esa cifra podría caer hasta 60 mil, debido sobre todo a problemas de inversión y escasez de materia prima.

Para el alcalde mayor de Caracas, el opositor Antonio Ledezma, revertir la situación es responsabilidad del gobierno nacional, el mismo que le quitó por ley la mayoría de sus atribuciones y buena parte del presupuesto comunal. "Necesitamos de una vez una ley de desarrollo urbano que evite que se sigan cayendo los cerros de la ciudad de Caracas. Este gobierno se olvidó de la gente, que vive con el corazón en la mano por que no sabe si su rancho se va caer", dijo el alcalde, que justificó así la derrota que el oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) sufrió en distintos municipios de la capital.