Solemne ministro suizo tuvo un ataque de risa

Hans Rudolf Merz, titular de Hacienda, perdió la compostura y la seriedad durante su último discurso antes de retirarse. Los diputados aplaudieron sorprendidos sus incontenibles carcajadas. Vea el video

Los esfuerzos de Merz por conservar las formas fueron inútiles. No pudo evitar descostillarse de la risa, tentado por su propia dificultad para descifrar la cantidad de acotaciones, epígrafes y referencias que los expertos de la Administración Helvética de Aduanas incluyeron en el discurso que le prepararon para una sesión de control en el Parlamento.

"Merece la pena conservar el humor en la política", celebraron los editoriales de los periódicos, acostumbrados a la monotonía de la vida pública en Suiza y a la aburrida solemnidad de los funcionarios y los suizos en general. Destacaron que el ministro consiguió lo que no logró "a lo largo de todo su mandato": contagiar buen humor.

Se espera que Merz se retire en los próximos días. Su último discurso hará que pase al recuerdo por algo más que haber acabado con el secreto bancario tan cuidado por Suiza o por haberse negado a pagar un rescate de ciudadanos secuestrados en Libia. Los parlamentarios aplaudieron rabiosamente la mención a la "carne de los Grisones", el pasaje del discurso que más pareció divertir al funcionario.

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La cámara cárnica de esa región envió a varios políticos locales un paquete de carne aplina oreada y envasada, con el rostro desencajado de Merz en su envase y el mensaje "Nunca perder el sentido del humor". Tampoco en el gobierno de Suiza.

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