Los ingresos de la Santa Sede en ese período fueron de 250.18 millones de euros y los gastos de 254.24 millones, según el balance presentado por el arzobispo Velasio De Paolis, presidente de la Prefectura de Asuntos Económicos.
En la nota se indicó que, como sucedió en otros Estados, también El Vaticano se resintió de los efectos de la crisis económica y financiera internacional.
El Vaticano distingue entre la Santa Sede, que incluye los dicasterios -ministerios- y organismos anexos, así como las nunciaturas (embajadas por el mundo), y el Estado de la Ciudad del Vaticano, donde se alza la basílica de San Pedro y se encuentran, entre otros, los Museos Vaticanos.
En los dicasterios y otros organismos de la Santa Sede trabajan un total de 2.762 personas, de ellas 766 eclesiásticos, 344 religiosos y 1.652 laicos. En el Estado de la Ciudad del Vaticano, el más pequeño del mundo con apenas dos kilómetros cuadrados, trabajan 1.891 personas, de ellas 38 religiosos, 27 religiosas, 1.543 laicos y 283 laicas.
En la nota se precisa que, con respecto al año precedente, se registró un incremento de los donativos presentados tanto por las diócesis como por las comunidades religiosas y de los fieles. Las mayores aportaciones las hicieron las iglesias de los Estados Unidos, Italia y Francia.