A Felipe Melo le hubiera gustado sumar goles a favor de su equipo. En su lugar, la tarjeta roja que recibió en el encuentro ante Holanda en cuartos de final dio a su equipo un récord poco envidiable: Con 11 expulsiones, Brasil es el país con mayor número de tarjetas rojas en la historia del Mundial de fútbol.
Melo pasó a engrosar, con Kaká, la triste lista de jugadores brasileños que no vieron el final del partido dentro de la cancha. De esta manera, los pentacampeones superaron a la Argentina, que tiene en su haber 10 expulsiones. Los dirigidos por Maradona querrán cuidarse de no adelantar nuevamente a los eliminados auriverdes en este marcador.
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